jueves, 31 de diciembre de 2009

Somos la primera generación que dejó de temer a los padres para temer a los hijos"

Los valores en la familia y en la escuela
¿Cómo trabajar el tema Valores en la familia y en la escuela? El 25 junio de 2009, Entre Padres organizó un encuentro virtual de padres y maestros de Brasil y Argentina con el Lic. Rolando Martiñá* para conversar sobre distintos aspectos relacionados con nuestro tema del mes Valores, en un intercambio sobre un tema que interesa más allá de las fronteras. A continuación, los mejores momentos de la charla.


Adriana: ¿Como se puede navegar en contra de la corriente? Como bien escriben en los textos propuestos es muy complicado hacer que prevalezcan los valores en los que creemos, en un mar de liviandad y banalidad. Por ejemplo, tengo una hija de 16 y es casi imposible que entienda que el viaje de egresados ya no tiene el sentido original y que se ha transformado en un negocio rentable para algunos y en una experiencia riesgosa y nada constructiva para los chicos.

Rolando Martiña: La vida es complicada, Adriana... Pero casi nunca deja de presentar oportunidades. Claro que para eso hay que poder renunciar a soluciones absolutas y definitivas, hay que ir aprendiendo sobre la marcha, como a ser padre o madre...


Alê: Soy maestra en Educación Infantil. Me gustaría hacerle una pregunta: ¿cómo trabajar con los padres el tema Valores? Porque yo puedo tener una visión y los padres pueden no coincidir con ella o no aceptarla. ¿Cómo quedan los niños?

Rolando Martiña: Alê, gracias por tu interesante pregunta. Sobre ese tema creo que es conveniente pensar en términos de aceptar la diversidad "privada" y acordar en lo que tiene que ver con el comportamiento "público". En la escuela convergen niños de diferentes familias, es imposible coincidir exactamente con todas en todos los aspectos... Pero es necesario encontrar aquellos criterios comunes que permiten y favorecen la convivencia en el "espacio público", o sea, por ejemplo, en la escuela...


Denise: Aprovechando la pregunta de Alê: la escuela debe transmitir los valores universales, tales como la tolerancia, la justicia, etc. Pero cuando los padres transmiten otros valores, ¿debemos oponernos a ellos frente a los alumnos? ¿Decirles que sus padres están equivocados?

Rolando Martiña: Hola Denise, gracias por tu pregunta. Lo mejor es no confrontar con los padres, sino asociarse a ellos y encontrar los puntos en común. Para eso es conveniente no tratar el tema VALORES así con mayúscula, con grandes palabras, como Justicia, Igualdad etc. Sino tratar de desarrollar estrategias para generar en los niños "conductas más justas" o "más igualitarias" en concreto. Igualmente, la escuela tiene derecho a plantear sus criterios valorativos para asegurar su convivencia y los padres deberán acordar con eso, como cuando uno concurre a un espectáculo o a una iglesia y asume y respeta los códigos correspondientes.


Mariana: Buenas tardes. En mi escuela hay alumnos que viven en orfanatos y son ridiculizados por sus compañeros. Me temo que empiece un debate y exponga todavía más a los niños. ¿Cómo debo actuar?

Rolando Martiña: Mariana: es un tema muy difícil, ligado a la discriminación de los diferentes. Siempre se debe buscar la estrategia que más CUIDE a los pequeños... A veces, plantear debates no es lo mejor, pero sí ingeniarse para proponer actividades que favorezcan "naturalmente" la integración. Es necesario crear un clima de confianza recíproca, en general, ANTES de iniciar debates que pueden exacerbar la confrontación.


Prigon: Profesor, ¿cómo hablar de valores para niños pequeños que piden regalos a sus padres todo el tiempo?

Rolando Martiña: Hola Prigon: disculpa si no entiendo bien, pero no veo la contradicción. Los chicos siempre han pedido y piden regalos a sus padres... Y los padres, en general, disfrutan dándoselos... De ahí a los abusos hay un trecho... Los abusos, siempre son malos, pero ser honesto o compasivo no se opone al deseo de recibir gratificaciones.


Vanerodrigues: ¿Cómo tratar el tema del "bullying", cada vez más presente en las escuelas sudamericanas, en cuanto una cuestión de valores, tanto para los que practican el "bullying" como para aquellos que sufren el acoso de los compañeros? ¿Y cómo los padres pueden participar de ese movimiento de combatir el "bullying"?

Rolando Martiña: Vane...Abajo podrás acceder al capítulo que escribí sobre ese tema en uno de mis libros.
http://www.educared.org.ar/entrepadres/seccion01/01/index.asp?id=1044&m=01&s=1


Zeh Roig: Buenas tardes, prof. Martiñá, creo que la crisis de la escuela es la crisis de la familia. La postura de los padres, hoy día, es defender de modo intransigente a sus hijos y cobrar abusivamente a la escuela. ¿Qué estrategias deberá plantear la escuela para equilibrar la relación padres-escuela-alumnos?

Rolando Martiña: Hola zeh roig: vivimos tiempos complejos, las relaciones entre personas e instituciones ha cambiado mucho por una serie de fenómenos ligados a la GLOBALIZACIÓN. Es largo de desarrollar, en mi libro "Escuela y familia: una alianza necesaria", Troquel, Buenos Aires, 2004, se puede rastrear. De todos modos, en concreto, debo decir que la escuela puede tomar iniciativas para lograr restaurar la alianza con las familias que está herida... La escuela puede generar un clima propicio para hacer sentir a los padres que son sus "socios" y no sus rivales.


Alê: Creo que el gran problema de la indisciplina escolar está relacionado a los padres de los alumnos. Uno conoce a los padres a través de los niños. O sea, el padre que no está muy preocupado con la educación de su hijo los deja hacer lo que quiere; mientras que hijos de padres que sí están preocupados con su educación son alumnos responsables, obedientes, tolerantes, que saben resolver conflictos. Educar es difícil y requiere paciencia y sabiduría.

Rolando Martiña: Alê: ser padre es algo que se aprende mientras se hace... En estos tiempos, el aprendizaje debe ser acelerado y es más difícil todavía... Además muchos padres quieren seguir siendo jóvenes de por vida y terminan igualándose a sus hijos y no pueden entablar con ellos la relación de asimetría necesaria para hacerse respetar... Está bastante claro que la iniciativa debe surgir de la escuela, tratando de no ubicarse en una postura de acusación, sino de colaboración... Estos tiempos nos tocaron y en ellos debemos encontrar soluciones a problemas nuevos... En otras épocas el problema era inverso: ni padres ni chicos tenían voz ni voto en las escuelas... Es así, es pendular, se trata de buscar el equilibrio.


Clarice: Una encuesta realizada recientemente en escuelas brasileñas ha señalado que más de un 90% de las personas en la escuela (alumnos, padres, maestros, funcionarios) tienen algún tipo de prejuicio. Y que ese prejuicio viene de la formación familiar. ¿Cómo cambiar esa realidad? ¿Qué papel juega la escuela y cuál es el de la familia?

Rolando Martiña: Hola Clarice: gran tema! Muy grande diría yo, y difícil de abordar en pocas palabras. El prejuicio es una constante humana que en su forma "benigna" es evolutivamente adaptativo, para organizar mentalmente la realidad diversa circundante. A veces, esos prejuicios son abusivos y afectan las relaciones con los otros; en esos casos, es necesario plantear y debatir el problema, pero no como si el prejuicio "en sí" fuese una patología, sino como un obstáculo para la convivencia. El enemigo es la RIGIDEZ. La escuela puede hacer mucho para flexibilizar las mentes de los alumnos y también de los padres, a veces a través de sus hijos...


Adriana: Quisiera colaborar de algún modo para revertir la indiferencia con que muchos padres y madres crían a sus hijos. Hay una gran mayoría que sigue a favor de la corriente general, porque es más fácil, porque no se lo cuestionan, por lo que sea. ¿De qué manera cree usted que podría trabajarse en ese sentido?

Rolando Martiña: Adriana: en mi libro mencionado antes, hay estrategias para desarrollar respecto de las familias. Una Escuela para Padres, podría ser factible pero, sobre todo, la transmisión de la idea de que ellos "son necesarios" como colaboradores y que la escuela valora y agradece que se acerquen no sólo cuando ha ocurrido "algo malo"; hay que cambiar el modelo de gestión. Los padres deben pasar de ser "invitados" a ser "socios", pero eso lleva tiempo, paciencia, tolerancia a la diversidad y adaptación a situaciones que NUNCA ANTES SE HABÍAN EXPERIMENTADO.


Ewfernandes: Yo trabajo en un barrio muy violento, en el que muchos padres están en la cárcel por causa de drogas. ¿Cómo tratar ese asunto con los niños que conviven con ello como parte de sus vidas?

Rolando Martiña: Ewfernandez: hay temas que son muy complejos, tanto para ser aclarados por esta vía como para resolverlos en la vida real... Esos niños seguramente necesitan un programa especial que debería ser consensuado con las autoridades del área de Justicia o legal. Una escuela común, con sus códigos habituales y sus recursos, difícilmente pueda abordar adecuadamente tales cuestiones. Igualmente, algo se puede hacer por los niños a pesar de todo: CONTENCIÓN, AFECTO, COMPENSACION POR SUS PENURIAS. Y ayuda para construir una noción de autoridad interior en la que seguramente están carenciados.


Giane: Aprovechando la pregunta de Ewfernandes, yo se lo digo: estos niños también tienen como referencia el "poder" y el "consumo", relacionados al tráfico de drogas. ¿Qué trabajo propone para romper ese encanto de "poder" y "consumo"?

Rolando Martiña: Giane: en pocas palabras, se trata, como en toda la educación, en realidad, de SUSTITUIR UN ENCANTO CON OTRO. Desde que uno nace se encuentra con "encantos" que pueden ser peligrosos para la salud o la vida. Es tarea de los adultos ofrecer los encantos que están al servicio de la vida para poder tolerar privarse de los otros, los que están al servicio de la muerte.


Zeh Roig: Gracias, profesor, por su respuesta! Basado en lo que estoy leyendo y en mi experiencia de educador veo dos situaciones de inversión de valores. Primero, la percepción de los padres y de los maestros respecto a los hijos/alumnos. Segundo, la inversión respecto a los propios alumnos/hijos frente a sus padres y maestros. En el primer caso, me acuerdo de una imagen reciente que vi en Internet: dos dibujos, uno que representa la educación en 1969, cuando padres y maestros hablaban y el hijo cabizbajo se callaba, y el otro dibujo, de 2009, retrata a padres e hijos insultando al maestro cabizbajo. Además, veo que el alumno-problema para la escuela tradicional es el alumno-modelo para la escuela innovadora, porque el hiperactivo, en realidad, es el alumno multifuncional que no se sujeta a quedar sentado, tan sólo escuchando. La percepción del alumno es que la escuela tradicional no lo contagia. ¿Qué piensa Usted?

Rolando Martiña: Zeh roig: muy bueno! Coincido en la descripción, somos la primera generación que dejó de temer a los padres para temer a los hijos y hemos pasado de un extremo a otro, efectivamente. Por eso dije antes que hace falta un ESFUERZO DE EQUILIBRACIÓN para no dar un nuevo golpe de péndulo y volver a las épocas en que el maltrato a los niños era habitual. Estos tiempos generan estas escuelas y estos padres y estos niños. Habrá que ingeniárselas para no repetir el pasado pero tampoco lanzarse al vacío.

*Rolando Martiñá, padre de dos hijos y abuelo de cuatro nietos, es Maestro Normal Nacional, Licenciado en Psicología clínica y educacional. Posgrado en Orientación Familiar, convenio Fundación Aigle- Instituto Ackerman de Nueva York. Miembro del Programa Nacional de Convivencia Escolar, Ministerio de Educación de la Nación. Consejero familiar y de instituciones educativas. Autor de "Escuela hoy: hacia una Cultura del Cuidado", Geema, 1997; "Escuela y Familia: una alianza necesaria", Troquel, 2003; "Cuidar y Educar", Bonum, 2006 y "La comunicación con los padres", Troquel, 2007. Mail de contacto: rmartina@fibertel.com.ar



 



 

domingo, 20 de diciembre de 2009

Para los padres es más cómodo educar mal a los niños que hacerlo bien»

«Los hijos reciben la educación y la cultura en casa; la escuela no puede hacer lo que no hace la familia»

La chispa de la vida es un marchamo publicitario reconocido por todos, y dándole una vuelta, para los padres esa chispa de la vida son sus hijos. Así que el Instituto de la Felicidad de Coca-Cola organizó ayer en el Colegio de las Dominicas de Oviedo una conferencia de la escritora y divulgadora científica Alejandra Vallejo-Nágera, que habló de «La educación de los padres, clave para una vida adulta feliz y saludable».

-¿Cuáles son las claves de la educación de los hijos?
-Para nuestros hijos los padres somos escuela de felicidad, optimismo y positivismo, o todo lo contrario.

-¿Educan los padres o los profesores?
-La educación y la cultura se reciben en casa. La escuela no puede hacer lo que no hacen los padres.

-¿Y los padres lo hacen?
-Es un problema social. Hay familias paupérrimas en las que la escuela puede abrir horizontes al niño, que le puede dar lo que no le dan en casa, pero en esa casa hay disposición y ánimo para que el niño tenga buena educación, aunque ellos no se la puedan dar.
-También hay enfrentamientos entre padres y profesores.
-Entre los maestros y los padres se debe formar un equipo. Hay ocasiones en las que los padres se ponen siempre a favor de los hijos, incluso cuando éstos no tienen razón y no debe ser así. La cuestión es que educar mal es mucho más cómodo que hacerlo bien.

-¿Los padres deben ser amigos de sus hijos?
-Eso es algo que estuvo de moda en los años 70, pero ahora ya no ocurre. Nuestros hijos eligen a sus propios amigos y los padres somos padres.
-Hay chicos que maltratan a los profesores y padres que se ven obligados a denunciar a sus propios hijos.
-Son casos extraordinarios, no son mayoría pero la televisión y los medios de comunicación se hacen eco de esas noticias espectaculares. No es una norma generalizada.

-¿Educamos bien a nuestros hijos?
-La mayoría de los padres lo hacemos lo mejor que podemos. Ahora más que nunca los padres se preocupan y ocupan de lo que tienen que hacer con sus hijos.

-¿Y cómo se hace?
-Hay que tener ganas de hacerlo y asumir la responsabilidad. Hay que poner límites, saber negociar y tener claros los objetivos para organizar el presente, porque el futuro es algo que no conocemos. Hay que tener en cuenta que una persona inmadura no distingue el capricho de aquello que le conviene.

-¿Dónde están los límites?
-Hay que ser muy estricto cuando el niño atenta contra su propia seguridad física o emocional, contra la seguridad física o emocional de terceros o contra los valores que son básicos en la familia. Entonces no hay negociación posible. Lo conflictivo está en el resto de situaciones.
-Complicado.
-Es que la familia no es una democracia. La repercusión de las malas acciones debe ser negativa porque el ser humano no repite las conductas cuando no le fue bien.

-¿Qué castigo se debe imponer?
-Depende de cada caso. Lo que se debe hacer es inhibir el deseo de repetir.

-¿Disciplina?
-No puede haber un exceso de disciplina, el secreto es equilibrar la disciplina con la ternura, que es importantísima.
-Muchos padres no tienen tiempo para estar con sus hijos.


-¿No lo tienen?
-Los hay que no, horarios de trabajo interminables y ese tipo de cosas.
-Hay que establecer prioridades, decidir qué es lo más importante y pensar si realmente no se puede estar con los hijos o es que no se ha establecido el sistema de prioridades correcto.

-¿Los padres están abiertos a este tipo de charlas, a que les enseñen a educar a sus hijos?
-Antes los padres pensaban que lo sabían todo, y ahora están muy dispuestos a aprender, a ver y conocer las cosas que a otros les han funcionado.

Perfil:
Alejandra Vallejo-Nágera
Escritora y divulgadora científica, es licenciada y experta en Psicología publicitaria, profesora de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y colaboradora del Instituto Coca-Cola de la Felicidad.
Entre sus obras de psicología están: «La edad del pavo», «Psicología de la seducción», «Mi hijo ya no juega, sólo ve la televisión», «Hijos de padres separados», «El amor no es ciego: las claves del éxito amoroso», «Tribulaciones de una madre sufridora», «Las cien caras de Eva: la personalidad femenina» y «Tu inteligencia: cómo entenderla y mejorarla».
En «Locos de la Historia» analiza las perturbaciones mentales de algunos de los más notables gobernantes de la historia. Este trabajo, en cierto modo, continúa la obra de su padre, Juan Antonio Vallejo-Nágera, «Locos egregios».



Por David ORIHUELA
http://www.lne.es/


 


 

lunes, 14 de diciembre de 2009

Tutores en las escuelas

Pareciera, estimado lector, que las prácticas escolares perdieron sentido. Se oyen muchas críticas y quejas; desganos y agotamientos por parte de docentes y alumnos; impotencia a la hora de intervenir para mejorar rendimientos académicos y de buen trato; inercia en el ejercicio de la tarea de enseñar y aprender; etc, etc.

Si la inversión en Salud y Educación fuese real y no un mentiroso anuncio discursivo, seguramente los niveles de salud y educación en nuestras sociedades latinoamericanas, serían mucho mejores. La buena inversión económica previene gastos en asistencialismo, capacita personas para que sean promotores de cambios, impide que la gente se enferme, impide que profesionales formados en el país emigren a ejercer allí donde su trabajo es valorado y aprovechado.


¿Qué hacemos entonces para no quedarnos en la queja o en la mera «descripción» de lo que vemos y/o padecemos?....


Algo, siempre podemos hacer algo para disminuir el daño. Especialmente hagámoslo con los que comienzan a caminar por esta vida complicada, esos chiquitos y adolescentes que ya se decepcionaron de nosotros, los adultos.


Los adolescentes necesitan «practicar» roles adultos pero el adulto ya no es un modelo para imitar, el adulto se le volvió hostil; por eso necesitan crear sus propios modelos; ellos tienen su propia mirada sobre lo que los rodea. Para el adolescente la Salud no es un valor. Ellos actúan por lo que Creen no por lo que saben.


Las escuelas que trabajan con tutorías suelen tener buenos resultados a la hora de evaluar su trabajo.


El Tutor tiene que tener ganas de serlo, debe capacitarse y saber especialmente manejar el estrés, ya que, por su tarea, está constantemente expuesto a presiones que «contaminan» su abordaje a los chicos y adolescentes. Entre esos «contaminadores» están los otros adultos que critican y desvalorizan todo, esos que no hacen y no dejan hacer, los que ponen obstáculos constantes, los re-sentidos, los mediocres...


Las actitudes protectoras que nuestros pibes necesitan para que los capacitemos a ser ellos, promotores de cambios algún día, dependen de que podamos «saltear» a estas personas «obstaculizadoras de cambios».


Cada adulto responsable que tenga la empatía suficiente implementará sus propias actitudes protectoras, pero dentro de las más importantes están: la comprensión ante las adversidades que sufren los chicos; hacerlos sentir valiosos y queridos; ser flexibles antes sus demandas y ayudarlos a tomar decisiones.


Las actividades del tutor deben estar centradas en las experiencias y necesidades cotidianas enfatizando el protagonismo de los chicos. Los discursos no sirven. Cuando el Otro nos importa buscamos alternativas posibles.


Para mejorar nuestra con-vivencia es fundamental desarrollar la capacidad de re-conocer sentimientos en uno mismo y en los otros. Compartir emociones nos hace desarrollar la empatía, esa capacidad de ponernos en el lugar del otro y no hacerle daño.
Y cuando podemos sentir, cuando podemos emocionarnos, entonces empezamos a encontrarle sentido a lo que hacemos. Sentir es darse cuenta, es tomar consciencia.
Y cuando nuestra vida tiene sentido, no hay bajón que nos impida seguir adelante


Por la licenciada Irene Sofía Rojek


Contribuciones a la Educación - 25 -


08/11/2009

 


http://www.elchubut.com.ar/


 

sábado, 5 de diciembre de 2009

La televisión y nuestros hijos

Como madre de familia estoy muy preocupada por el tiempo que pasan nuestros hijos frente a un televisor, muchas veces es mayor que el tiempo que pasan estudiando, leyendo un buen libro, jugando o practicando algún deporte.

Me parece una muy buena idea la de acostumbrar a nuestros hijos a no ver televisión entre semana y mejor fomentar la lectura o que practiquen algún deporte. Es más fácil crearles este hábito desde pequeños.


Si ya hay hijos adolescentes, no pensemos que ya se perdió todo, estamos a tiempo aún, debemos hablar con ellos sobre los programas que pasan en la televisión, así como los contenidos de los anuncios; explicarles que hay cosas que no es sano verlas ni ponerles atención; formarles un criterio para que ellos sepan elegir bien qué ver y qué no ver. Motivarlos a tener un horario para ver televisión, seleccionando programas que de verdad tengan un buen contenido y en los cuales aparte de entretener les deje algún aprendizaje.


Jokin de Iralda en unos de sus artículos compara al televisor con una nevera. Me gustó mucho esta idea de ver al televisor como una refrigeradora, la que sólo se abre cuando es necesario. Así debemos educar a nuestros hijos, a ver sólo el televisor cuando salga un buen programa, de preferencia que tenga un contenido educativo. Que sólo lo enciendan a determinadas horas y por un tiempo determinado. Encendamos el televisor de la misma forma en la que abrimos una refrigeradora. Cuando abrimos una refrigeradora sacamos sólo lo necesario y cerramos la puerta, y no la dejamos abierta por horas, y volvemos a abrirla sólo cuando necesitamos sacar algo más.


Aquí tres consejos sobre el uso del televisor:

1.- No es bueno tener televisores en las habitaciones, porque no podríamos controlar el uso de éste, se pueden quedar viendo televisión hasta altas horas de la noche; afectándoles así su descanso y rendimiento académico por falta de sueño. Aparte de que no podríamos estar al tanto de qué tipo de programas puedan estar viendo nuestros hijos, y no nos podemos arriesgar a que vean programas no aptos para su edad o con un alto contenido de violencia o de sensualidad.


2.- Tener un solo televisor en una sala familiar, donde se pueda compartir y se pueda tener más control del uso de éste. Esto nos sirve también para que ellos aprendan a negociar, tratándose de poner de acuerdo sobre qué programa, de los permitidos, se podrá ver en ese momento.


3.-Poner horarios y programas. Así como hacemos un horario de estudio, así debemos tener un horario para ver televisión, no pueden ni deben pasar viendo televisión todo el día. Es de suma importancia elegir programas, no nos podemos sentar a ver televisión sin saber qué programas podrían estar pasando. Debemos buscar programas y canales didácticos, que les dejen mensaje y un poco de enseñanza a nuestros hijos.


Es muy importante unirnos como padres para presionar a las televisoras a que mejoren los temas de sus programas. A que tengan mayor cuidado con la publicidad que sacan en horarios infantiles. También debemos pronunciarnos con las agencias de publicidad para que cuiden el contenido de sus anuncios y contraten sólo horarios nocturnos para pasar los anuncios que no sean aptos para niños.


Pero lo más importante es no considerar la televisión como parte de la diversión familiar o la única diversión familiar, siempre busquemos otras actividades más educativas y formativas para nuestros hijos.


 


Georgina González de Padilla*

Miércoles, 21 de Octubre de 2009

*Máster en Educación Familiar. georgina.padilla@gmail.com

http://www.elsalvador.com/


 


 

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