domingo, 24 de abril de 2011

Confirman la importancia del sueño para potenciar el aprendizaje

Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, hallaron "evidencias convincentes" de que ciertas ráfagas de ondas cerebrales conocidas como "sueño fusiforme" (spindle sleep) conectan regiones clave del cerebro para dejar caminos abiertos para el aprendizaje. El hallazgo pone de manifiesto la importancia del buen dormir en los estudiantes, y confirma el saber popular que sostiene que durante el sueño se "fija" lo aprendido previamente.

Estos impulsos eléctricos (spindles) ayudan a desplazar los recuerdos basados en hechos del hipocampo -una región que tiene limitada capacidad de almacenamiento- hacia el "disco rígido" de la corteza prefrontal, liberando al hipocampo para asimilar nuevos datos. Estos pulsos de electricidad se generan hasta mil veces por noche durante el sueño no-REM, que es el más profundo y durante el cual se presenta la mayor frecuencia e intensidad de las llamadas ensoñaciones.

"Todo en este rompecabezas conduce a una explicación consistente y convincente, que los impulsos del "sueño fusiforme" predicen la renovación del aprendizaje", afirma Matthew Walker, profesor asociado de psicología y neurociencis en UC Berkeley, y coautor del estudio, publicado hace unos días en el periódico.

El proceso se presenta con mayor intensidad durante la etapa 2 del sueño no-REM (de Rapid Eye Movement, o Movimiento Ocular Rápido), que ocurre antes del sueño no-REM más profundo. La fase en que se duerme sin soñar puede ocupar la mitad del total, y es más frecuente durante la segunda mitad de la noche, en los últimos períodos del sueño.

"Una buena parte de los impulsos aparecen en la segunda mitad de la noche, de modo que si uno duerme seis horas o menos, la renovación es incompleta. Uno tendrá menos impulsos, y no será capaz de aprender mucho", sostiene Bryce Mander, un profesor de psicología en UC Berkeley que participó del estudio.

Sobre las ramificaciones del descubrimiento, los investigadores sostienen que la evidencia de que las ondas cerebrales que ocurren durante las útimas fases del sueño promueven nuestra capacidad para almacenar recuerdos fácticos plantea la cuestión de si un horario escolar muy temprano es óptimo para el aprendizaje.

"Estos hallazgos resaltan la importancia del sueño en nuestras poblaciones estudiantiles, donde la necesidad de aprender es mayor y, sin embargo, el acostarse muy tarde y levantarse muy temprano para ir a la escuela impide alcanzar los niveles de sueño indispensables", afirmó Mander.

Para este estudio, Walker y su equipo trabajaron con 44 adultos sanos, a quienes se sometió a un intenso trabajo de memorización, de modo de saturar el hipocampo. Luego, una parte tomó una siesta, mientras que el resto permaneció despierto. El grupo que pudo dormir superó al otro en todas las pruebas, e incluso demostró superiores capacidades para continuar aprendiendo, como si el dormir hubiese refrescado su capacidad para recordar.

Los electroencefalogramas mostraron no solo una relación entre la cantidad de ráfagas de impulsos fusiformes y el refresco de la memoria que permitía mayores aprendizajes, sino que pudieron establecer un nexo directo entre el hipocampo y la corteza prefrontal, dos áreas críticas para la memoria.

"Nuestros estudios demuestran que el sueño selectivamente opera sobre nuestra memoria para restaurar sus funciones críticas", dijo Walker.

Fuente: Science Daily
Traducción
Síntesis Educativa

sábado, 16 de abril de 2011

La falta de sueño, potenciada por las vacaciones

Esta semana un estudio referido a obesidad infantil recomendaba sumar una hora al sueño como factor preventivo contra ese flagelo que alcanza cada vez a más menores. Con todo, la recomendación resulta difícil de implementar cuando en los últimos años lo que se ha detectado es una disminución en la cantidad de horas que duermen chicos y adolescentes, sobreestimulados por elementos tales como la televisión, la computadora o los videojuegos.

Este problema vuelve al centro de la escena en los hogares en esta etapa del año, cuando la flexibilización de los horarios para acostarse y levantarse durante las vacaciones exige ser revisada.

MENOS SUEÑO
Según los últimos estudios desarrollados en torno a este tema, los adolescentes del siglo XXI duermen dos horas menos que los de la década del `60.

Las consecuencias de esta tendencia pueden ser graves, dicen los expertos, ya que la falta de sueño es capaz de generar en los chicos trastornos emocionales, orgánicos, reducción del rendimiento escolar y problemas de conducta.

RECOMENDACIONES
Los estudios más recientes aportan algunas recomendaciones para evitar que los chicos duerman mal.

Entre ellas, que la computadora y el televisor, dos grandes distractores, no estén en la habitación de los menores.

Destaca la importancia de tener horarios regulares para acostarse y levantarse y evitar el consumo de estimulantes como el café, el té o las bebidas cola después de las 18.

Tampoco se recomienda que la cama se use para comer, hacer la tarea o hablar por celular, ya que se supone que de ese modo el cerebro deja de asociarla con el sueño y el reposo.

El problema no sólo afecta a los adolescentes, sino también a los niños.

Sobre todo es notable en aquellos chicos sobreexigidos, que se caracterizan por tener una agenda muy cargada de actividades extraescolares.

Un estudio realizado por el Programa de Prevención del Infarto en la Argentina, dependiente de la Universidad de La Plata, indica que los chicos platenses ven un promedio de 7 horas diarias de TV cuando la recomendación de la OMS es que el tiempo dedicado a esa actividad no supere las 4 horas por día.

La falta de sueño en los niños puede evidenciarse a través de estrés infantil, un trastorno que puede tener distintas manifestaciones, entre ellas los accesos injustificados de llanto, o a través de cambios en el carácter, que se vuelve agresivo e irritable.

Fuente
http://www.eldia.com.ar
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