martes, 29 de mayo de 2012

Cómo evitar las malas notas a tiempo

Buenas notas ¡Todos las queremos! Pero no siempre esto sucede ¿Qué podemos hacer? ¿Se trata de algo inevitable? Los siguientes párrafos constituyen un aporte, para nuestras reflexiones sobre un tema tan importante en las familias.

 


 


Cómo motivar y enseñar a los niños a estudiar en casa

Al inicio de un nuevo curso, después de unas merecidas vacaciones, todos tenemos las mejores intenciones para sacar buenas notas. Con voluntad podemos hacer todo lo que nos propongamos, pero después llega lo difícil, mantener el horario y encontrar tiempo para todo. Y para no toparnos con sorpresas desagradables a última hora, hay que saber prepararse bien, desde un principio, para que el tiempo empleado en el estudio luzca en las notas. La psicopedagoga María Concepción Luengo del Pino nos enseña a poner remedio a tiempo para evitar las malas notas a final de curso.

Consejos para evitar las malas notas de los niños

Es frecuente escuchar a los niños decir: ¡Yo es que no valgo para estudiar! ¡No me da tiempo! ¡A mí nunca me han gustado las matemáticas! Pero ellos se dan cuenta, al hacerles reflexionar, que hay cosas que no van bien. Hay niños que se ponen, con toda su voluntad, a las seis de la tarde a estudiar y cuando se dan cuenta son las nueve de la noche, sólo han hecho una cosa y su madre les llama para cenar. Se han pasado toda la tarde sin enterarse y aún están todos los deberes por hacer.

Otras frases comunes son también: ¡Me he quedado en blanco en el examen! Llevo dos días intensivos de estudio y ahora no me acuerdo de nada. O bien, ¡es que a mi hijo no le gusta estudiar, no es capaz ni de sentarse a trabajar. Se pasa la tarde frente al televisor o en el ordenador. ¡No se que hacer con él!

Todos conocemos o, al menos nos suena, la teoría de las técnicas de estudio: cómo nos debemos sentar ante una mesa para estudiar (rectos, cómodos), rodeados del ambiente adecuado (luz, temperatura y silencio), el control del tiempo, cómo hacer resúmenes, esquemas, etc.

Aprender a estudiar en casa, los deberes de los niños

Desde muy pequeños, debemos educar a los niños en esta disciplina y en el estudio. En Primaria, los alumnos pueden ir más o menos bien, pero luego en Secundaria, pinchan la mayoría. Y no me refiero a que suspendan, sino que empiezan a sufrir y a luchar por intentar sacar los estudios de cualquier forma, cuando esto se debe aprender y educar desde el principio y, además, desde casa. Y digo desde casa, porque ésta no es responsabilidad del colegio. El profesorado ya sabe de memoria cómo hay que estudiar y lo explican en las clases todos los años, pero luego hay que ponerlo en práctica con el apoyo y la guía de la familia.

Regularidad y disciplina en el estudio de los niños

Cuando se llega a casa por las tardes, hay tiempo para merendar, para hablar de cómo ha ido el colegio, con los amigos, con los profesores, para comentar las anécdotas nuevas... y a las seis de la tarde nos ponemos a trabajar. Para esto no hay discusión. Todos tenemos responsabilidades y debemos cumplir con ellas. Si al principio cuesta, se puede poner un sistema de premios por acuerdos conseguidos. Se debe empezar con los niños pequeños dedicando una hora todos los días para leer un cuento, hacer un dibujo, aprender a hacer puzzles, a recortar o a hacer los nudos de los zapatos.

Al principio, significará tener que ponernos todos los días con ellos sin excepción. Con el tiempo, veremos cómo podemos ir dejándolos a ellos solos porque habrán adoptado esa costumbre de ponerse todos los días a trabajar. Si nos ha sobrado tiempo, podremos jugar, ver un poco de televisión o jugar con el ordenador (siempre controlando el tiempo) y en este orden: primero trabajo y luego distracción. Hay padres que se quejan porque para merendar se ponen la televisión y luego no hay forma de que la apaguen y se pongan a estudiar. En este entrenamiento, para conseguir el hábito de estudio, hay que ponerse serios desde el principio y hacerlo bien (para comer no necesitamos la televisión).

¿Cuanto tiempo deben dedicar los niños al estudio?

Cuando los niños tienen entre 7 y 8 años, podemos introducirles en el concepto del tiempo de estudio. Para evitar el ejemplo anterior, el niño que se pasa la tarde delante de los libros y no ha terminado los deberes, hay que practicar con el reloj y los horarios. Una idea es empezar a hacer un crucigrama al día. El primer día controlamos lo que tarda (pongamos diez minutos) y, a partir de ese día, le proponemos intentar ganarse a sí mismo y superar su propio record (9-8-7 minutos).

El objetivo de este sistema no es agobiarles con el tiempo, sino comprender que cuando nos ponemos un tiempo, las cosas cunden de una manera más eficiente. Así, cuanto antes terminen, más tiempo tendrán para jugar después. Esto les sirve de calentamiento para luego pasar a otra actividad. Leer todos los días, al menos quince minutos, y también con buen ritmo es otro buen ejercicio. Cuando ya van siendo mayores, el crucigrama se puede sustituir por algún ejercicio sencillo o alguna asignatura fácil y breve, para luego pasar a la asignatura que más les cueste o que tenga más trabajo para el día siguiente. No podemos dejarlo para el final, ya que siempre habrá alguna excusa para no hacerlo (ya estoy cansado, no me apetece, mejor que me lo expliques mañana....).

Primero, se estudia y luego, se hacen los ejercicios

Los niños se acostumbren a hacer los deberes (solo los ejercicios que les ponen en clase) todos los días y creen que con eso ya han cumplido. Esto no vale. Primero, se debe estudiar la pregunta y, luego, se hacen los ejercicios. Si un niño está atento en clase a la explicación (1º), lo estudia en casa (2º), lo aprende (3º), hace ejercicios (4º), los corrige en clase (5º), hace resumen o esquema (6º) y repasa las preguntas cada cierto tiempo (7º) hasta el día del control. ¿Cómo no se va a saber la lección para el día del examen después de, al menos, repasar 7 veces la misma pregunta? Claro que si no está atento en clase, no hace los deberes ni estudia el día antes del examen, ya sabemos lo que saldrá.

Todo se consigue con esfuerzo

Cuando empezamos a educar a los hijos, debemos tener claro que buscamos lo mejor para ellos y, en esta vida, las cosas se consiguen con esfuerzo. Esta es la disciplina que queremos enseñarles y tenemos que razonar con ellos: todos estamos cansados, pero ellos tienen su trabajo por la tarde, igual que nosotros con cenas, plancha, ayudar con sus deberes... y lo hacemos con gusto. Al final del día, una vez hemos realizado nuestras tareas, podremos descansar. Así, nos acostaremos con la satisfacción del deber cumplido.





Autora 

María Concepción Luengo de Pino
Psicopedagoga
Orientadora escolar
Colaboradora de GuiaInfantil.com





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lunes, 21 de mayo de 2012

Educar en valores. La amistad

En toda experiencia de vida los amigos ocupan un lugar central ¿Se aprende a ser buen amigo? ¿A partir de qué momento? ¿Qué actitudes hay que desarrollar? Seguramente la capacidad para entablar relaciones de amistad nos ayuda a convivir en la escuela y a lograr el éxito buscado.




Cómo los niños pueden aprender a ser amigos
Valores
La amistad es uno de los valores más importantes a desarrollar en la educación de los niños. Se trata del afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece mediante las interrelaciones entre los seres humanos.

Para que el niño aprenda sobre el valor de la amistad es necesario formarle con nociones, conocimientos, habilidades, emociones, vivencias, sentimientos, y que le preparemos para vivir con armonía y respeto.

El valor de la amistad en los niños. Aprender a ser amigo
Los niños deben saber quién es un buen amigo y por qué, cómo se comportan los buenos amigos, y cómo mantener una buena amistad. Deben aprender que un buen amigo puede ser para siempre, y que para eso es necesario cultivar y alimentar la amistad, día tras día, en la escuela, en el parque, en la vecindad, etc. El contacto con los iguales hace con que el universo del niño sea aún más grandioso y rico. A través del otro, él puede aprender mucho de todo y de sí mismo.

El niño puede aprender a ser amigo
- Busca la conciliación y no se pelea con sus compañeros
- Comparte sus juguetes con los demás niños
- Conversa y atiende a los demás
- Ayuda a un compañero que ha hecho algo malo explicándole lo incorrecto de su actuación
- Se preocupa por sus compañeros
- Se esfuerza por hacer algo útil en beneficio de los amigos
- Anima al compañero o amigo que esté triste
- Se alegra con los logros positivos de los demás
- Invita a sus amigos a jugar en su casa
- Se preocupa por algún amigo herido o enfermo
- Demuestra afecto y cariño a sus amigos



Fuente
Guia infantil.com

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domingo, 13 de mayo de 2012

Adaptación a la escuela

La influencia de las familias en el entorno escolar es innegable, y eso sucede en todos los momentos, pero particularmente es notable en los primeros momentos. El ingreso del niño a la escuela debe estar cuidadosamente preparado, y existen numerosas reflexiones, como las siguientes, que ayudan al respecto.


Consejos para una mejor adaptación del niño a la escuela
Nuestra capacidad de adaptación a las nuevas situaciones no se puede comparar con los recursos que tiene un niño para adaptarse. Nosotros contamos con un bagaje de experiencias que nos permite adaptarnos a las nuevas situaciones de una forma más suave y controlada.

La capacidad de un niño para integrarse en un ambiente nuevo depende de su forma de ser, pero también de cómo se desarrollan las pautas de su adaptación. Salir de casa e integrarse en un ambiente nuevo, con compañeros a los que no ha visto nunca, con normas distintas que hay que aprender y en un lugar desconocido, no es fácil. Por si fuera poco, papá y mamá no están allí para echar una mano.

Consejos para una buena adaptación a la escuela del niño
En la primera infancia, todo es nuevo para los niños. Y sólo nosotros, los padres somos los únicos que podemos ayudarles con el apoyo y la comprensión que ellos necesitan en momentos como éste. La integración del niño en una escuela debe realizarse paulatinamente, es decir, pasito a pasito, sin prisas ni agobios. Es muy importante respetar los tiempos y las exigencias de cada niño en particular.

Para conseguir que tu hijo se adapte bien a la escuela infantil o al colegio, sobre todo, si es la primera vez que le llevas, es recomendable seguir estos consejos que le ayudarán a superar esta situación con naturalidad.

1. Adaptación horaria. Al principio, lleva al niño sólo durante unas algunas horas a la escuela infantil y, poco a poco, ve aumentando el horario. Cada niño necesita de su tiempo.

2. Objetos de apego. Deja que tu hijo lleve, se así lo desea, su juguete preferido, o algo que le sea familiar y le mantenga unido con su hogar.

3. Despedidas rápidas. Evita prolongar las despedidas en exceso. Hay que transmitir seguridad al niño y evitar dramatismos. Tu hijo debe saber que dentro de un rato vendrás a recogerle y que lo que estás haciendo es lo mejor para él.

4. Motivación y ánimo. Al salir de la escuela infantil, dedica tiempo a tu hijo, jugando con él. Es bueno que descubra que lo que hace en el centro no es tan distinto de lo que hace habitualmente en casa. Anímale a compartir contigo las experiencias que aprende en la escuela. Y demuestra alegría y entusiasmo por sus progresos.

5. Entradas y salidas. Es conveniente que la madre o el padre vayan a llevarle y a recogerle. Esta rutina le proporcionará seguridad y, además, se acostumbrará antes al cambio.

6. Contacto directo. Siempre que lo consideres necesario habla con la profesora o educadora sobre tus dudas, tus inquietudes y sobre cualquier cambio que observes en el niño.

7. Actividades. Busca estar informada sobre las actividades que están desarrollando en clase: fichas, canciones nuevas, estaciones del año, etc, para entender y potenciar su aprendizaje.

8. Evolución y etapas. Los aspectos de la evolución del niño deben ser coordinados con las educadoras (retirada del pañal o del chupete) para que se lleven de la misma forma en casa y en la escuela.

9. Alimentación. Procura tener en cuenta qué es lo que come cada día en la escuela infantil, solicitando el menú, para poder ofrecerle una dieta más equilibrada.

10. Ambiente relajado. Para una mejor adaptación del niño a la escuela infantil conviene que su día no empiece con prisas o agobios por salir de casa. Así que nada de prisas por la mañana. Procura despertarle con tiempo para que desayune tranquilamente y se dirija sin agobios a la escuela infantil.


Fuente
Guiainfantil.com


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sábado, 5 de mayo de 2012

Los niños que quieren oír varias veces el mismo cuento aprenden más rápido

La comprensión lectora está fuertemente relacionada con el rendimiento escolar, y esta capacidad tiene su fuente en el hábito de leer ¿Cuándo empezar a estimular este hábito? Desde el primer mes de vida. El siguiente artículo revaloriza la importancia de leer varias veces el mismo cuento a los niños.                                                                                                                                     



Repetir una y otra vez el mismo cuento es bueno para el aprendizaje de los niños, según un estudio de la Universidad británica de Sussex, cuyos autores consideran que es esta repetición lo que acelera la adquisición del vocabulario.

El estudio fue dirigido por la psicóloga Jessica Horst y sus resultados son consecuencia de un experimento en el que se expuso a dos grupos de niños de 3 años al aprendizaje de dos palabras nuevas. Cada una de ellas era una palabra inventada para designar un objeto desconocido, como por ejemplo "sprock" para referirse a un artículo manual empleado para mezclar comida. Durante el plazo de una semana, uno de los grupos escuchó tres historias diferentes con estas palabras, mientras que el otro grupo escucho una única historia con las mismas palabras nuevas. Pasado ese periodo, se constató que los niños a los se había contado sólo un cuento recordaban mejor las nuevas palabras que los niños a los que se había contado tres historias diferentes. 

"Sabemos que cuanto mayor es el número de libros que se tienen en casa, mejores son los resultados académicos de los niños, pero lo que no habíamos comprendido es cómo ocurre ese aprendizaje", dijo Horst. "Lo que esta investigación sugiere -explicó la psicóloga- es que lo importante no es el número de libros, sino la repetición de cada uno de ellos, porque es lo que propicia un mayor aprendizaje". 

Horst indicó que ya era conocido que los niños que ven el mismo programa de televisión o la misma película una y otra vez "ofrecen mejores resultados en los posteriores exámenes de comprensión". Según Horst, lo que ocurre con la lectura es que cada vez que un niño escucha el mismo cuento está adquiriendo nueva información. "La primera vez puede ser sólo la comprensión de la historia, la segunda la percepción de los detalles y la descripción, y así progresivamente", explica. "Y si la nueva palabra se introduce en una variedad de contextos, como ocurrió con aquellos a los que se les leyeron tres cuentos diferentes, lo más probable es que los niños no logren concentrarse tanto en la palabra nueva", añade la investigadora.

En conclusión, indicó Horst, "el mensaje podría ser que los niños no precisan necesariamente de una gran cantidad de libros, sino que se benefician de una exposición repetida a los que tengan". La investigación completa se publica este mes en la revista Frontiers in Psychology.


Escrito por Elena Sanz
Fuente
Muy interesante.es


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viernes, 27 de abril de 2012

La falta de hábito lector está detrás del aumento del fracaso escolar

El fenómeno del fracaso escolar es complejo ¿A qué nos referimos? ¿Notas bajas? ¿Repitencia? ¿O falta de aprendizajes? Seguramente, para todos ellos, encontraremos múltiples orígenes, pero es destacable uno de ellos, el relacionado con las capacidades lectoras.



La falta de hábito lector entre los alumnos es un factor clave que afecta de forma decisiva al rendimiento académico y determina un aumento del número de casos de fracaso escolar, por lo que se hace necesario el trabajo conjunto de familias y profesores.

Así lo ha manifestado la directora general de Ordenación y Evaluación Educativa de la Consejería de Educación, Pilar Jiménez, durante la inauguración en Granada del I Congreso Nacional de Familias Lectoras en Red que se celebra este fin de semana en el Parque de las Ciencias.

A su juicio, el fomento de la lectura es un pilar fundamental para impulsar el éxito escolar, ya que gran parte de los casos de problemas de rendimiento escolar se registran en alumnos sin hábito lector.

Pilar Jiménez ha destacado, además, que la lectura contribuye a configurar la personalidad de los niños, al tiempo que ha animado a fomentarla a través de estrategias adecuadas, puesto que se trata de una misión delicada que no debe imponerse ante el peligro de causar el rechazo.

El foro, que reúne a unos 800 participantes entre ponentes, familias y profesorado, tiene como objetivo establecer estrategias de actuación para el fomento del hábito lector entre los niños, un objetivo que, para Jiménez, debe partir del trabajo conjunto de familias y docentes

En este sentido, Jiménez ha destacado el esfuerzo que hace la Consejería de Educación en favor del hábito lector, a través de iniciativas que colocan la lectura en el centro de atención, como la habilitación de un espacio para bibliotecas en todos los centros escolares o el impulso del Plan de lectura y biblioteca.

Para el futuro, la directora general de Ordenación y Evaluación Educativa ha avanzado la firma de un convenio con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, organizador también del Congreso, que dará un nuevo impulso a estas iniciativas, con actividades dirigidas especialmente a las familias, la distribución de guías para orientarlas a que enseñen a leer o campañas de lectura en familia.

Las actividades del Congreso, que dispone de una zona de exposiciones de experiencias lectoras, finalizarán mañana domingo, con la presentación de conclusiones y la proyección de los materiales audiovisuales que se elaboren durante el foro.


Fuente
La voz digital.es



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jueves, 19 de abril de 2012

Los chicos que leen en su tiempo libre rinden más

La escritura cambió la historia de la humanidad, se trata de una tecnología de probada eficacia. Luego aparecieron los libros, y hoy disponemos de enormes posibilidades de acceder a textos escritos ¿Con qué se relaciona la lectura? Existe unanimidad en vincularla con aspectos positivos, como en este caso con el rendimiento escolar.




Pueden concentrarse mejor y en la escuela se destacan hasta en Matemática. Las vacaciones son una época ideal para incentivar la lectura. Advierten que leer en Internet no produce los mismos efectos.

Leer puede ser para los chicos y adolescentes, además de un placer, una inversión a largo plazo. Dos estudios, uno argentino y otro internacional, dan cuenta de esta evidencia, mientras que los especialistas consultados coinciden: la lectura en los tiempos de ocio hace que los futuros adultos rindan mejor en la vida.

Una reciente investigación británica de la Universidad de Oxford, que siguió a casi 20.000 personas entre la adolescencia y la adultez, reveló que leer por placer asegura un mayor éxito profesional. Los testearon a los 16 años y volvieron a hacerlo a los 33. Los lectores habían llegado a ocupar mejores puestos en empresas que aquellos para los que la lectura no había sido una prioridad.

En la Argentina, se comprobó que los estudiantes que egresan del secundario salen mejor preparados si en sus casas hubo una biblioteca. La conclusión se desprende del último Operativo Nacional de Evaluación del Ministerio de Educación, que examinó a los alumnos de quinto año: a medida que crece la cantidad de libros en el hogar, los desempeños en Lengua y Matemática mejoran. Y la falta de libros en casa explica, en parte, las bajas notas que obtienen en el colegio.

El verano, fuera de las obligaciones escolares de todo el año, es una época ideal para incentivar la lectura, sobre todo en los más pequeños de la familia. Desde la Fundación Leer, aseguran que dedicarles unos 20 minutos diarios a leerles un libro es clave para generar el hábito y que luego, una vez alfabetizados, ellos continúen haciéndolo por sus propios medios.

Según Rafael Gagliano, docente de Filosofía y Letras de la UBA, leer libros “permite un nivel de concentración y focalización mayor, reduce la dispersión de la vida mental y posibilita mirar detalladamente una trama o historia y ser fiel a su comprensión e interpretación”.

Gloria Gitaroff, psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, enumera una serie de ventajas difíciles de rechazar: “El hábito de la lectura no sólo nos entrena; ayuda a expresarnos mejor y acostumbra a una correcta ortografía y gramática, y a ampliar el vocabulario. Además, desarrolla la imaginación y la creatividad, aumenta la capacidad de memoria y ejercita la concentración”.

Abraham Gak, ex rector de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, considera que la lectura “permite hablar mejor y, en matemática, contribuye a desarrollar un pensamiento lógico. Quienes están acostumbrados a leer libros adquieren una sensibilidad diferente y se expresan con mayor exactitud, a contramano de los que sólo leen por Internet, donde sólo picotean y adquieren un conocimiento fragmentario”.

Para Patricia Mejalelaty, directora ejecutiva de la Fundación Leer, la lectura es una habilidad transversal a todas las áreas del conocimiento. “Un chico que no lee libros tiene dificultades para comprender y seguramente le va a ir mal en todas las asignaturas. No sólo en Lengua. Por ejemplo, no va a ser capaz de comprender el enunciado de un problema matemático o de sacar ideas de un texto”, grafica. Por eso destaca que es importante que tanto padres como maestros ejerzan un rol de mediadores en el hábito de implantar la lectura. “Donde no sólo sea la lectura sino donde circule la palabra y esté presente la anécdota, en donde los abuelos tengan un rol determinante”, aconseja Mejalelaty. Y agrega: “Cuando los chicos tienen acceso a libros que han sabido captar su interés, como lo logró Harry Potter con una historia atrapante, se sumergen de lleno”.

Axel Rivas, director del Programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), destaca que el buen desempeño en relación a la disposición de libros en el hogar está emparentado fundamentalmente con una cultura familiar: “Esa correlación no se debe al hecho de que sólo tengan libros, sino a que hay una familia con predisposición a transmitir ese habito desde temprana edad. Se trata de una responsabilidad conjunta en que juegan varios aspectos: el principal es generar confianza en los chicos: todos pueden aprender”.

Los especialistas coinciden en que la presencia de libros en el hogar depende de una tradición y cultura familiar. Y del estrato social. En muchos casos, la ausencia de libros se debe a limitaciones de espacio e incomodidades propias del hacinamiento en las casas. Gak opina que “esto está unido a las condiciones de vida y a los derechos que deben tener todos los chicos. Por eso es tan importante la igualdad de oportunidades”.


Por María Eugenia Pintos
Fuente
Clarin.com



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miércoles, 11 de abril de 2012

La participación de la familia en el proceso de enseñanza-aprendizaje

¿Cómo hacer para que los alumnos aprendan? ¿Cómo lograr que adquieran capacidades relevantes, para aportar a la construcción de una sociedad más democrática y justa? La respuesta no debe partir solamente del aula, sino que la sociedad toda debe implicarse. A continuación se analiza la imprescindible participación de las familias.

 



La incidencia en política educativa del Consejo de Educación de Adultos de América Latina (CEAAL) constató durante los últimos años que aun cuando las familias carecen de mecanismos permanentes y fluidos para participar de manera activa en el proceso educativo de sus hijos, las comunidades son fuentes de recursos para el aprendizaje, la relación comunidad escuela, se constituye como uno de los principios orientadores de las reformas educativas y descansan en la participación como un ejercicio cívico (CEAAL). Sin embargo, es el criterio de P.L Castro que la participación que en América Latina se asume como una opción política en el discurso social. En este contexto los empeños educativos ante las problemáticas comunitarias se asocian a la acción participativa pero, este no constituye aun la proyección de los sistemas educativos en general.

J.C Tedesco plantea que los mayores triunfos son constatados en las escuelas donde se fortalece la autonomía mediante proyectos educativos que permite desarrollar una identidad institucional al compartir tradiciones, trabajo cooperativo, acciones metodológicas, responsabilidad por los resultados considerando que las condiciones esenciales serían la autonomía de la escuela y fortalecer su identidad institucional en los que la participación en el procesos de enseñanza-aprendizaje de la comunidad educativa permita lograr un sistema de relaciones basadas en la interacción y el diálogo.

El aprendizaje no es sólo una tarea académica sino que, como proceso de apropiación, ocurre a lo largo de toda la vida y es resultado de la (co)responsabilidad que asumen los sujetos implicados en el proceso de formación del escolar. Por tanto, en él concurren diferentes sujetos los cuales connotan un tipo de participación.

Los procesos de cambio curricular en Cuba demuestran que estos no constituyen ni aseguran por sí solos la transformación educativa con profundidad. El balance de las reformas de los años 60 y 70” contribuyeron al mejoramiento educativo, pero no existió un propósito intencionalmente explícito y estructurado de promover cambios en los sistemas de relaciones de la escuela. Estos procesos fueron centralizados, aunque hubo consultas con especialistas y docentes, no se logró tomar en cuenta las perspectivas y demandas particulares de escolares y familiares.

Los 80 y los 90 implicaron nuevos retos al perfeccionamiento del sistema educativo y en esta oportunidad, la participación de la familia y la comunidad no priorizó su vínculo con la escuela al convertir en la subsistencia diaria en la clave de sus acciones. La escuela, por su parte recibió el impacto avasallador del problema económico aun cuando se logró mantener la oferta educativa a todos los ciudadanos. No obstante, el planteamiento y reclamo a la participación de la familia en el proceso de enseñanza-aprendizaje creció sin que se lograra alcanzar las implicaciones necesarias.

En general la pedagogía que se generó en el cambio educativo del primer decenio del siglo XXI corroboró la idea de que para lograr estos propósitos se precisa la coherencia y la coordinación de las actuaciones de los distintos sujetos implicados en los procesos de cambio en función de alcanzar metas comunes y los participantes deben tener una representación del sistema educativo que se quiere llegar. Consecuente con estas ideas, las claves para el cambio radican en: coordinación entre los/las participantes en torno a principios, objetivos y planes de acción, representación anticipada del modelo a alcanzar.

Desde esta posición D. Castellanos considera que “el éxito depende de la movilización de todos los factores y agentes implicados, de modo que comprendan los propósitos esperados, que se les ofrezca la oportunidad de resignificar sus ideas y satisfacer sus necesidades, así como construir espacios de acción y transformación”

Para N. González participar es más que movilizar, más que intercambiar criterios, más que opinar, significa sensibilizarse, tomar parte, implicarse, decidir y actuar comprometidamente. Desde perspectivas similares se asume que la participación implica ampliar todo lo referente a las teorías educativas tradicionales, que circunscriben la educación a las influencias que realizan la escuela y el maestro dentro del sistema de enseñanza escolarizada.

Mientras, A. Fernández define la participación como: “proceso donde las personas se involucran con creciente responsabilidad y compromiso en las fases de análisis de su realidad, la toma de decisiones, la planificación, ejecución, evaluación y reformulación de esas decisiones…al promover su autotransformación y la transformación cualitativa de esa realidad, lo que implica un crecimiento personal y social” en el cual se considera que, en todo proceso participativo es importante que las personas se involucren, quieran, sepan y puedan participar pues, querer participar implica: … tener una percepción clara de rentabilidad, del para qué va a participar, qué logrará satisfacción social y afectiva desde las vivencias en este proceso participativo”.
Luego, “saber participar es: poseer formación para la tarea que se va a emprender, cómo participará, supone formación para la comunicación y el trabajo grupal que se generará en este proceso participativo”; formación que se genera desde el mismo proceso participativo y grupal. Asimismo “poder participar implica: que se brinde el espacio para participar, organización participativa para las acciones que se generan desde este proceso participativo, comunicativo y grupal”. 

De acuerdo con P.L Castro -en la participación no basta el cambio en las formas de propiedad sobre las formas de producción, también se requiere un enfoque de la educación de la familia y la comunidad para que se favorezca la consolidación de esta cultura en torno a la escuela. Advierte que la participación en la educación puede ser interpretada como una actividad popular de aprendizaje, y que participar es, por tanto, tomar parte en la formulación de las acciones educativas, en su planificación, especialmente en su ejecución, así como en la evaluación de sus efectos. Precisa este autor que: “Es un proceso a través del cual los grupos humanos se motivan y se comprometen en la búsqueda de soluciones”.

Así, el proceso de enseñanza-aprendizaje orientado a la participación supone estimular la reflexión y la cooperación de los sujetos implicados, por tanto, persigue la transformación de las actitudes de individuo, pues “la participación se refiere al ejercicio del poder que se realiza en la toma de decisiones conjuntas asegurando un ambiente democrático, no es un fin en sí mismo, sino un medio. Presupone un acceso al espacio de la toma de decisiones, pues solo habrá participación activa si los que participan pueden influir sobre las líneas de conducción de los procesos (Atinche).

En este punto, se insiste en que la participación de la familia y la comunidad es un elemento indispensable para el desenvolvimiento del proceso enseñanza-aprendizaje en la escuela. Ellas son las dos instituciones sociales-familia/comunidad- más importantes con que cuenta la sociedad para la adquisición y trasmisión de toda la herencia histórica cultural de la humanidad, mientras la comunidad -como síntesis de esta constituye “el entorno social más concreto de existencia, actividad y desarrollo del hombre (A. Blanco)

Pero, la familia, al integrar sus hijos al sistema educativo, contrae determinados compromisos y responsabilidades con el proceso docente educativo; tales obligaciones aparecen recogidas y reguladas en los códigos legales que refrendan el cumplimento de los derechos del niño: el pleno desarrollo de su personalidad sustentado en el amor y comprensión como responsabilidad de sus padres los cuales deben propiciar un ambiente y seguridad moral y material. En este caso ambos padres tienen obligaciones comunes en lo que respecta a la crianza y el desarrollo del niño, lo cual se convierte en su preocupación fundamental.

En Cuba, las leyes como la Constitución de la República, el Código de la Familia reconoce y establece las responsabilidades de la familia y el Estado en la educación. Así “la familia es la célula básica de la sociedad, se le atribuyen responsabilidades y funciones esenciales en la educación y formación de las nuevas generaciones” y “la enseñanza es función del Estado”, para agregar luego, que “la familia, la escuela, los órganos estatales y las organizaciones de masas y sociales tienen el deber de prestar atención a la formación integral de la niñez y la juventud”.

Los estudios del ICCP, al coincidir con los consensos internacionales (UNICEF, ONU, UNESCO, CEAAL), refieren en las propuestas la importancia de la participación de la familia y la comunidad en el proceso formativo además, hacen énfasis en elementos como: el papel de estos en la transformación de los seres humanos, papel orientador del modelo que representa la proyección del estado futuro a alcanzar, necesidad de la dirección del cambio, protagonismo de las escuelas y de todos los agentes participantes en los procesos elementos que se articulan y que se concretan en el modelo educativo.

De este modo al ampliar la percepción y lectura de los contextos educativos, se establecen metas en cada propuesta orientadas al desarrollo integral del escolar y se alcanzaron respuestas científico metodológicas confiables, compartidas que permite la toma de decisiones coherentes con los objetivos estratégicos y pertinentes al contexto donde se trabaja con énfasis en la escuela. Estos procesos de trabajo que se generan a partir del enfoque de los sujetos hacen comprender la transformación de una forma lenta pero renovadora a partir de conductas que asumen-autoorganizadas- los sujetos implicados en los espacios de interacción y a nivel de instituciones.

Estas ideas configuran la fuerte tradición de vínculos entre la familia y la escuela, que se materializan en las distintas formas de comunicación, de preparación, orientación familiar y de manera especial en la estructura de participación que tiene el modelo pedagógico escolar: consejos de escuela, organización de base que se origina a partir del triunfo revolucionario y donde los padres tienen el papel protagónico, con la intención de favorecer a la formación integral de sus hijos (P.L Castro).

En sentido general, se establece que la familia asume la responsabilidad de la educación inicial del hijo y continuar después, se convierte así en la principal ayuda -afectiva, moral y material- del proceso educativo que continúa en la escuela. Por su parte la escuela, al continuar la educación iniciada en el marco familiar, atiende a sus particularidades y se encarga de otorgar a esta una connotación social al propiciar la asimilación de contenidos seleccionados y la adquisición de habilidades y capacidades concretas.

En este encargo se incluye además, la contribución de la escuela a la propia educación de los familiares, mediante la orientación para el adecuado cumplimiento de sus funciones. Por tanto, entre ambas instituciones deben establecerse relaciones de interdependencia, que no significa la solución de todas las contradicciones entre ambas, sí no la coordinación de las influencias educativas en una misma dirección.




Extraído de

La participación de la familia y la comunidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la escuela primaria en Cuba: una perspectiva diferente

Yaquelín Alfonso Moreira y María Magdalena López Rodríguez del Rey
UCP “Conrado Benítez García”




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