domingo, 29 de diciembre de 2013

¿Y si su hijo sufre maltrato en el centro escolar?


El maltrato escolar es ahora objeto de un mayor cuidado ¿Qué tipos de agresiones se observan? ¿Cómo saber si un hijo está siendo objeto de ellos? ¿Qué síntomas observar? ¿Cómo ayudar? ¿Qué actitudes descartar?  

Frecuentemente somos testigos de desgraciadas noticias en relación con la violencia escolar. Niños maltratados por sus propios compañeros de centro escolar. Los ejemplos expuestos son distintos hechos de una misma realidad que es la violencia en las aulas. Se ha oído mucho sobre este tema pero creemos que no se ha terminado de aclarar el concepto. En este artículo pretendemos definir correctamente el concepto de “bullying” y cómo, desde casa, podemos detectar el inicio de un cuadro de acoso fijándonos en algunos detalles que a continuación citaremos. Terminaremos enumerando medidas que pueden tomar para resolver la situación violenta si esta llega a producirse.

Y es que según las mejores investigaciones que tenemos sobre la materia, por poner un dato, en Australia casi uno de cada cinco niños de edades comprendidas entre los 8 y los 17 años es sometido cada semana a malos tratos.

Y otro estudio llevado a cabo por el Grupo de Investigación de la Facultad de la Universidad de Valladolid, el 55 por ciento de los alumnos acosadores sale impune de este tipo de actos.

Según los expertos, el maltrato entre escolares aparece cuando de forma repetida un niño más grande, más fuerte y con más poder que otro comete abusos contra éste o, también si un grupo de niños somete a abusos a otro niño solo. Lo que ocurre es que los malos tratos pueden ser de diversos tipos. Veamos:

1. Verbales: insultos, humillaciones o amenazas.
2. Físicos: golpes, zancadillas, pinchazos, patadas, o bien hurtos o estropeo de los objetos propiedad de la víctima.
3. Sociales: exclusión, difusión de rumores y calumnias contra la víctima.
4. Psicológicos: acecho, o gestos de asco, desprecio o agresividad dirigidos contra la víctima.

Con lo que acabamos de afirmar rompemos el primer error que se está cometiendo y es, pensar que el maltrato es únicamente físico y/o psicológico. El maltrato entre escolares se diferencia de las burlas, tomaduras de pelo, juegos bruscos y peleas características del patio de colegio en que en el caso del maltrato la conducta es continua y el agresor, por lo general, es más grande, más fuerte y más poderoso que la víctima

Y ¿Cuál es el origen de toda esta violencia? Ledia Gutiérrez, psicóloga familiar, explicó que un niño agresivo “solamente está reproduciendo lo que ha visto o ha sufrido en su hogar y llega al colegio a descargar todo lo que está aprendiendo en la familia”.
De ahí viene que emitiera distintos consejos a las familias en función de las características de los niños. Así, los padres con niños rudos deben estar al tanto del comportamiento del niño en la escuela porque en casa pueden aparecer niños tímidos;             deben cambiar determinados comportamientos en la familia que permitan al niño sentirse amado, respetado y escuchado; deben propiciar momentos de juego, estudio, descanso e interactuar con la familia y, deben dar seguridad y confianza en sí mismo.

Por otro lado, los padres de niños tímidos deben enseñarles que responder con violencia no es lo más correcto sino que hay que buscar soluciones pacíficas;  deben involucrarse tanto con su hijo tímido como su agresor para lograr acercamientos más amistosos y hacerle ver que la violencia es negativa; no deben enemistarse con la familia del niño agresor, porque estaría dando un ejemplo negativo a su hijo tímido.

Por último, cabría citar algunas consideraciones hacia los profesores que no deben castigar, etiquetar, rechazar y apartar a los niños “violentos” porque estas actitudes lejos de mejorar su comportamiento alteran la situación; deben conversar con el niño para lograr una mejor comunicación y confianza; y deben vigilar y detectar los cambios de conducta de los alumnos y comunicarlo a los padres.

Alta ansiedad, estrés y miedo son, al parecer, las tres claves mediante las que se puede detectar si un hijo es víctima de acoso. El experto José María Avilés, miembro del Grupo de Investigación de la Facultad de la Universidad de Valladolid, afirma que las víctimas pueden desarrollar respuestas agresivas y en casos extremos, pensar en el suicidio. Para este especialista, el agresor considera que interioriza “una manera de comportarse que puede desembocar en situaciones de delincuencia muy graves” y sobre los espectadores, afirma que llegan a aprender a mirar para otra parte, e incluso a verlo de forma normal. Para detectar este fenómeno con más detalle en el acosado, hay que fijarse en la aparición de los siguientes síntomas que pueden darse de forma aislada o bien combinados unos con otros:

1. Su hijo/a tiene dificultad para relacionarse con sus compañeros o los profesores. Sin embargo, quien puede informar de este hecho son los mismos amigos ya que el maltrato se inflige donde no puede ser visto por los adultos. Por otro lado, la víctima se aísla y se niega a contarlo a alguien.

2. Existen indicios evidentes, externos, que resultan más difícil ocultar. A saber:
·      moratones, rasguños o cortaduras cuyo origen el niño no alcanza a explicar;
·      ropa rasgada o estropeada;
·      objetos dañados o que no aparecen;
·      dolores de cabeza, de estómago o de otro tipo cuya causa no está clara;
·      lágrimas o depresión sin motivo aparente;
·      variaciones de humor o problemas de concentración;
·      accesos de rabia extraños;
·      renuncia a ir a la escuela;
·      trastornos del sueño o enuresis;
·      renuncia a jugar con los amigos, retraimiento social o temores ante otros niños;
·      rebelión constante contra las normas o excesiva sumisión ante las mismas;
·      miedos irracionales;
·      agresiones a hermanos, especialmente en niños que han sido afectuosos y pacíficos;
·      deseo de tomar otra ruta para ir a la escuela o volver a casa;
·      empeoramiento del rendimiento escolar;
·      peticiones de dinero sin explicación del motivo.

En una situación similar a la descrita es necesario adoptar una serie de MEDIDAS y en un determinado orden. El primer paso a dar sería conseguir la confianza del hijo pero objetivo es muy difícil de conseguir y menos que surja como iniciativa por parte de ellos. Debemos saber que el hijo necesita:

 saber que se le escucha y se le cree;
 llegar a confiar en la manera en que sus padres se ocuparán del problema;
 hablar con más franqueza acerca de lo sucedido;
 aprender a dominar hasta cierto punto su propia situación;
 aprender técnicas y estrategias para protegerse;
 volver a tener seguridad en sí mismo.

En esta situación los padres pueden ayudar de la siguiente manera:
 haciendo que su hijo participe en la toma de las decisiones sobre lo que hay que hacer;
 escuchando atentamente lo que el niño les dice;
 diciéndole que le comprenden.

Pero hay determinadas actitudes erróneas de los padres adoptan y que no ayudan y son las siguientes:
 se alteren o se angustien;
 se sientan culpables o sientan vergüenza;
 le hagan creer al niño que la situación no tiene importancia;
 le echen la culpa al niño;
 culpen a la escuela;
 acusen a otras personas sin estar enterados de los hechos;
 busquen chivos expiatorios;
 exijan saber de inmediato todos los pormenores de lo ocurrido; o
 busquen soluciones fáciles.

Para evitar situaciones de este tipo, se debe mantener la sangre fría y dar los siguientes pasos que seguro ayudarán mucho más que no presentarse de forma inmediata en el centro escolar para “resolver el problema” donde seguro que se dirán cosas o se harán determinados actos de los que después habrá que arrepentirse:

• animar al niño a que cuente todo lo que quiera sobre lo sucedido, a fin de tener una idea exacta de los hechos;
• mantener la mente abierta, sin olvidar que lo que están oyendo es sólo una parte de lo ocurrido;
• hacerle preguntas al niño, sin alterarse, con suavidad;
• ayudarle a reflexionar sobre lo sucedido hasta ahora;
• ayudarle a decidir qué hay que hacer para resolver la situación.

Es importante averiguar datos sobre que ocurrió, quién estuvo implicado; dónde ocurrió; cuándo y si hubo testigos y quiénes fueron.

Una vez dados estos pasos, se pueden adoptar otras medidas como:
 No intentar por su cuenta “meter en vereda” a los agresores; rara vez funciona, sino que, al contrario, suele agravar la situación.
 Hay que comunicarse con el centro escolar cuando se haya llegado a un acuerdo con el hijo sobre la forma, el cuándo, con quién...
 Pedir una cita con el director, profesor o persona que se considere más idónea para tratar el asunto. Se debe evitar presentarse en la escuela sin concertar antes una cita.
 Presente de forma tranquila y ordenada la información que tenga.
 Señale con su modo de actuar que usted desea colaborar con la escuela en la búsqueda de una solución. Indique lo que usted y su hijo desean hacer y pida que el representante de la escuela también opine al respecto.
 Pregunte sobre el Reglamento de Régimen Interior del centro escolar y su contenido en materia de malos tratos y exija que se aplique.
 Anote las medidas que la escuela promete tomar, y pida otra cita para informarse de las actuaciones realizadas.

Por último, cabría apuntar una serie de instrucciones para ayudar a su hijo/a a hacer frente al problema. Estas pueden ser las siguientes:

1. Si los abusos se están cometiendo camino a la escuela o de regreso a casa, vea si es posible que tome otra ruta, se junte con otros niños o, acaso con la ayuda de la escuela, encuentre un compañero más robusto con quien pueda ir acompañado. Estas medidas podrán ser útiles mientras se está resolviendo el problema.

2. Si a su hijo le cuesta hacer amigos, anímelo para que haga un mayor esfuerzo por conseguirlo, ya que el tener un buen amigo, aunque sea uno solo, puede ser decisivo frente al problema de los malos tratos.

3. Invite a casa a los amigos de su hijo, para que se vayan afianzando las amistades iniciadas en la escuela.

4. Hable con su hijo sobre lo ocurrido y propóngale algunas medidas que podría adoptar para ayudarse, tales como:
·      fingir no oír los comentarios hirientes;
·      repetirse a sí mismo, en voz baja, consejos para animarse, tales como: «eso es problema suyo, no mío», o «yo estoy bien»;
·      aprender a portarse de manera más firme, serena y enérgica, para que pueda enfrentarse al agresor sin sentir miedo, ni angustiarse, ni ponerse ofensivo ni violento; y
·      entender que, en el caso de los malos tratos, está bien, y de ninguna manera constituye un acto de delación, contárselo a otro.


Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

martes, 3 de diciembre de 2013

La responsabilidad en el niño y el adolescente


La responsabilidad es un hábito muy valorado en las escuelas, y también constituye un objetivo a lograr. Este tema está relacionado con el de los límites ¿Cómo contribuir a formar un sentido de ellos? ¿Cuál es el significado de las recompensas? ¿Cómo se lleva a cabo el aprendizaje de la responsabildad?
 
Enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial en el hogar y en la escuela. Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas, y que les proporcione también los recursos necesarios para elegir bien.

La responsabilidad es la habilidad para responder; se trata de la capacidad para decidir apropiadamente y con eficacia, es decir, dentro de los límites de las normas sociales y de las expectativas comúnmente aceptadas. Por otro lado, una respuesta se considera efectiva cuando permite al niño conseguir sus objetivos que reforzarán sus sentimientos de autoestima.

La responsabilidad conlleva, en cierta forma, ser autosuficiente y saber defenderse. Estas son dotes propias de poder personal que, según Gloria Marsellach Umbert en su artículo "La autoestima en niños y adolescentes", significa tener seguridad y confianza en uno mismo y para ello es necesario ser responsable además de saber elegir, llegar a conocerse a uno mismo y adquirir y utilizar el poder en las propias relaciones y en la vida.

Para un niño es normal tener cierto temor a los límites, temor que desaparece conforme el niño va comprobando que límites y consecuencias se integran en un sistema coherente. Padres y educadores pueden contribuir a conformar el sentido de los límites de diferentes maneras:
·      Sabiendo claramente ellos mismos lo que esperan de los niños.
·      Exponiendo sus expectativas de manera que los niños las entiendan, incluyendo la asignación de responsabilidad acerca de tareas y deberes.
·      Averiguando si el niño entiende estas expectativas, bien haciéndolas repetir o bien guiándole mientras las cumple.
·      Estableciendo claramente los límites de tiempo razonables para realizar tareas o debes escolares, sin ambigüedades.
·      Explicando al niño las consecuencias de no hacer las cosas. Estas consecuencias deben aplicarse coherentemente, sin sentimientos de culpabilidad o remordimientos y sin hacer sufrir al niño. La coherencia es más importante que la severidad.
·      Redactando y colocando un cartel con todas las reglas y las obligaciones, de modo que no pueda alegarse como excusa "el olvido"
·      Participando padres y madres (cuando sea posible) en la explicación de las reglas al niño. Así sabrá que ambos las apoyan y mantienen.
·      Consiguiendo que todos los niños de la familia o de la clase tengan responsabilidades equiparables, con los ajustes necesarios en función de su edad y de sus habilidades particulares.

Un niño es responsable cuando sus actos coordinan, de forma creativa, sus propios objetivos con las necesidades de los demás. Para ello, los adultos tienen que ayudar al niño a obtener este equilibrio, a definir sus propios valores y a resolver las dificultades en función de sus propios sentimientos.

El niño que posea sentido de la responsabilidad cosechará éxitos cada vez con mayor frecuencia, y se beneficiará de las consecuencias positivas de esos éxitos.

Muchos padres creen que las recompensas por buen comportamiento son una especie de "soborno", pero las recompensas de orden material (dinero, juguetes...) sólo se convierten en sobornos si son la única técnica que se utiliza para motivar a un niño.
Recompensas son aquellas cosas que el niño valora, cosas que desea o que necesita. Existen también recompensas que no son materiales que conviene recordar:
·      Hágale saber al niño, de palabra, mediante elogios, qué cosas ha hecho bien: "has limpiado tu armario estupendamente"
·      Proporciónele ese reconocimiento de forma espontánea, periódicamente, relacionándolo con los logros del niño: "¿Qué te parecería ir a comprarte un helado? La verdad es que has hecho un trabajo muy duro limpiando el cuarto de baño"
·      Apoye al niño cuando lo necesite: "Como me ayudaste ayer a limpiar el jardín, bien puedo yo ahora ayudarte a hacer los deberes"
·      Muestre interés por lo que hace el niño y anímele: "Ya que tienes que ir a una reunión de los boyscouts esta noche, yo me ocupo de lavar los platos"
·      Comparta con el niño algunas tareas de tanto en tanto, como reconocimiento a sus esfuerzos: "La verdad es que ayer dejaste tu habitación limpísima: ¿qué te parece si te ayudo a limpiarla hoy?

En ocasiones las responsabilidades de los niños producirán cierta incomodidad a los adultos. Los niños necesitan que los adultos sean pacientes y tolerantes.

El aprendizaje de la responsabilidad
A los niños que no sean considerados responsables de sus actos les será más difícil aprender de sus experiencias. Enseñar a los niños a ser responsables no quiere decir enseñarles a sentirse culpables. Los que tengan sentido de la responsabilidad poseerán los medios, las actitudes y los recursos necesarios para valorar con eficacia las diferentes situaciones y decidir de forma consecuente para ellos y para los que se encuentran a su alrededor.

Uno de los aspectos básicos de la enseñanza de responsabilidad a los niños es la cuestión: "¿Quién es el responsable de acordarse de las cosas?" Los niños pueden saber hacer las cosas y desear agradar a los padres pero si no han tomado sobre sí la responsabilidad de acordarse, no pueden ser responsables. Hay algunos artificios que estimulan al niño a recordar, tretas que pueden abandonarse conforme el niño crece y va siendo capaz de asumir mayores responsabilidades:
1.         Escriba las cosas y colóquelas en lugar visible.
2.         No les recuerde las cosas a los niños una vez esté seguro de que le han escuchado y entendido. Recordar las cosas a los niños se convierte en una mala costumbre de la cual los niños pasan a depender.
3.         Establezca costumbres lo más regulares posible. Cuando las cosas ocurren de forma predecible y regular, se incrementa la capacidad de recordar de los niños.
4.         No le dé miedo castigar al niño que se "olvida".
5.         Acuérdese de lo que usted ha dicho. Si los padres lo olvidan, están otorgando al niño, tácitamente, permiso para hacer lo mismo.

Una vez que a los niños se les ha asignado ciertas obligaciones, los padres no deben confundirles ni fomentar la irresponsabilidad volviéndose a hacer cargo de las tareas encomendadas. Los padres relevan a sus hijos de sus responsabilidades si...
 ...les recuerdan las cosas cuando ellos "se olvidan"
 ...lo hacen ellos mismos porque "es más sencillo"
 ...subestiman la capacidad de los hijos.
 ...aceptan que los niños se califiquen a sí mismos de incompetentes o irresponsables.
 ... hacen cosas por sus hijos para que ellos les quieran o para que no les hieran en sus sentimientos.
 ...creen que sólo los padres que trabajan duramente y hacen un montón de cosas por los hijos son "buenos" padres.

¿Cómo enseñar a los niños a ser responsables?
Para enseñar a los niños a ser responsables tiene que existir un programa claro de recompensas y alabanzas que ofrezca respuesta a su comportamiento (aspecto este al que hemos hecho referencia anteriormente). Por otro lado, el niño seguirá siendo irresponsable si la respuesta que obtiene es la crítica excesiva, la exposición al ridículo o a la vergüenza. Los niños a los que se recompensa por ser responsables van desarrollando gradualmente la conciencia de que la responsabilidad y los buenos sentimientos están relacionados; y, con el tiempo, disminuye su necesidad de recompensas externas.

Las siguientes pautas nos pueden ayudar a responder la pregunta planteada en este apartado:
1.         Desarrolle la sensación de poder del niño.
Cuando se tiene sensación de poder se poseen los recursos, oportunidades y capacidades necesarias para influir sobre las circunstancias de la propia vida. Enseñar a los niños a ser responsables incrementa su sensación de poder.

2.         Ayude a los niños a tomar decisiones.
Los niños que han aprendido a ser responsables toman mejores decisiones que los que no han aprendido a serlo. Podemos contribuir a aumentar la capacidad del niño para tomar decisiones si ayudamos a:
• Resolver los problemas que crea la necesidad de tomar una decisión.
• Buscar otras soluciones.
• Seleccionar una de las alternativas mediante la valoración de sus consecuencias.
• Valorar la eficacia de las decisiones por medio de una discusión posterior.

3.         Establezca normas y límites.

4.         Utilice tareas y obligaciones para crear responsabilidad.
Tareas y obligaciones son cosas concretas: se puede especificar cómo, cuándo y quién debe hacerlas. Esto ayuda a desarrollar la capacidad de organización y manejar los propios recursos.

5.         Sea coherente.
Es la mejor forma de indicar al niño que los adultos dicen las cosas en serio. Los adultos coherentes ayudan a los niños a sentirse seguros. Cuando no existen normas claras y evidentes, no hay manera de ser coherente.

6.         No sea arbitrario.
Ser arbitrario significa hacer algo diferente de lo que se había dicho o hacer algo sobre lo que no se había advertido. Para evitar ser arbitrarios debemos aclarar lo que queremos, comunicar estas expectativas de forma sencilla y directa, y concretar cuáles son las consecuencias esperables si el niño actúa en consonancia o no con esas expectativas.

7.         Dé recompensas por ser responsable.
Un niño es responsable si...
 ...realiza sus tareas normales sin que haya que recordárselo en todo momento.
 ...puede razonar lo que hace.
 ...no echa la culpa a los demás sistemáticamente.
 ...es capaz de escoger entre diferentes alternativas.
 ...puede jugar y trabajar a solas sin angustia.
 ...puede tomar decisiones que difieran de las que otros toman en el grupo en que se mueve (amigos, pandilla, familia, etc.)
 ...posee diferentes objetivos e intereses que pueden absorber su atención.
 ...respeta y reconoce los límites impuestos por los padres sin discusiones inútiles o gratuitas.
 ...puede concentrar su atención en tareas complicadas (dependiendo de su edad) durante cierto tiempo, sin llegar a situaciones de frustración.
 ...lleva a cabo lo que dice que va a hacer.
 ...reconoce sus errores.



Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Ayuda Internet a la educación de nuestros hijos?


La aparición de Internet es fuente de fenómenos complejos, con muchos aspectos a considerar. Se trata de un elemento constitutivo en la llamada “Sociedad de la información” ¿Cuáles son las claves de este tipo de sociedades?  ¿Qué aporta Internet al individuo? ¿Cuál es el rol recomendable de los padres?  ¿Qué debilidades tiene Internet? ¿Cómo prevenir un mal uso?


    Sabemos que Internet es una gran red mundial de ordenadores, una red de redes que permite establecer una comunicación inmediata con cualquier parte del mundo a través del ordenador, para obtener información sobre un tema concreto en forma de texto, vídeo, audio e imagen fija a precio de llamada local. Permite establecer vínculos comunicativos con millones de personas de todo el mundo.

    Las estadísticas muestran que tan sólo un 28% de los padres en la Unión Europea saben utilizar o moverse por la red. Para una navegación segura de los menores es necesario que los padres conozcan el medio, tener conciencia de los beneficios que tiene Internet y de los riesgos que conlleva para que podamos darles a nuestros hijos buenos consejos de utilización del mismo.

    España ha elaborado una iniciativa denominada Info XXI. Una sociedad de la Información para todos, destinada a acercar la Sociedad de la Información a todos. Este proyecto está motivado por el reconocimiento de la importancia que tiene el desarrollo de las tecnologías de la información en un país. Debemos saber que se establecen diez claves para la sociedad de la información que pretenden generalizar el uso de las Tecnologías y son las siguientes:

·      Una sociedad de la Información para todos.
·      Una Sociedad volcada en la educación y en la creación de empleo.
·      Unas infraestructuras y un marco legal adecuados para impulsar el desarrollo de la economía digital.
·      Una Sociedad que promueve su cultura.
·      Una Sociedad con mejor calidad de vida y más solidaria
·      Una Sociedad innovadora que facilite el desarrollo de nuevos negocios y nuevas industrias.
·      Una Sociedad más presente en el mercado global.
·      Una Administración transparente y centrada en el ciudadano.
·      Una Sociedad con un tejido empresarial potente.
·      Una Sociedad más vertebrada.
·
¿Qué aporta Internet al individuo?
    En todo este marco europeo Internet resulta muy ventajosa para facilitar la comunicación pues no sólo resulta más barata que cualquier otro medio al alcance de cualquiera, sino que además la capacidad de integración y reutilización de los materiales es muy superior a cualquier medio clásico. José Antonio Millán nos aporta algunas de las ventajas que Internet ofrece al individuo y son:
·      Gran cantidad de información.
·      Como no toda es de contenido educativo o útil, el chico tiene la oportunidad de desarrollar criterios para escoger. Se potencia así su espíritu crítico.
·      Hace mucho más atractiva la presentación de los contenidos.
·      Motiva su trabajo gracias a las posibilidades técnicas que ofrece, integrando sonido, imagen, texto, gráficos y animación.
·      Fomenta el trabajo en colaboración. Los chicos -cuando están en su centro educativo con otros compañeros- se organizan para buscar la información y deciden cuál es la más valiosa tras una puesta en común, donde aprenden a respetar la opinión de los demás. Con este aprendizaje, los estudiantes adquieren hábitos y destrezas de cooperación, fundamentales en la vida contemporánea.
·      Posibilita el acceso a la diversidad y permite llegar a cualquier pueblo y conocer su historia, forma de pensar, etc.
·      Facilita un acercamiento interdisciplinar e intercultural a los temas que se estudian.
·      Despierta su interés al permitir comparar sus prácticas y trabajos con compañeros de otros países y debatir tanto los procesos seguidos como las conclusiones alcanzadas. Esto, además, fomenta el estudio de otros idiomas.
·      En Internet, todos encuentran recursos que les sirven de apoyo como diccionarios, archivos e incluso juegos didácticos. Por otro lado, se pueden visitar desde cualquier parte los mejores museos y bibliotecas.

El papel de los padres
    Los padres deben asumir el papel de conductores de sus hijos. Navegar junto a ellos puede ser muy útil para guiarles y ver qué les interesa y gusta más. Los padres son los primeros responsables sobre lo que ven sus hijos "on line"

    La mejor manera de asegurar que tus hijos tengan experiencias positivas al hacer uso de los servicios en línea es interesarse por lo que hacen. Una forma de hacer esto es pasar tiempo con ellos mientras están usándolos. Pídeles que te muestren lo que hacen y que te enseñen cómo tener acceso a los servicios que ellos usan.

   Es muy posible y muy natural que por otra parte, pidan un poco de privacidad. Atendamos a su solicitud pero no les dejemos a sus anchas. Dejémosles preparados los sitios aptos para visitar en el menú Favoritos y controlemos el historial de páginas visitadas. Las mismas habilidades y estrategias que somos capaces de desarrollar para controlarles en la vida diaria sin que ellos se sientan controlados, deben ponerse en funcionamiento cuando nuestros hijos se dispongan a descubrir lo que encierra el fabuloso Universo-Internet.

    Si tienes alguna preocupación en cuanto a tus hijos y sus actividades en el Internet, habla con ellos. Busca también el consejo y la orientación de otros usuarios de ordenadores y familiarízate con el uso de estos sistemas. La comunicación abierta con tus hijos, la vigilancia adecuada y el uso personal de los servicios en línea te ayudarán a obtener el máximo beneficio de estos sistemas y te alertarán sobre cualquier problema potencial que ocurre al usarlos.
  
 Internet no es perfecto
    No debemos olvidar que Internet es otra herramienta más, un apoyo más a la formación integral de la persona. En ocasiones, como medio que es, puede ser hasta un obstáculo cuando por ejemplo, no dominamos su manejo. No siempre funciona rápido la red; este hecho depende de múltiples variables y entre otras podemos citar los medios técnicos del ordenador que estemos utilizando.

    También puede ocurrir que la cantidad de información que nos aporte Internet sea excesiva y podemos perder el tiempo intentando encontrar realmente lo que nos interesa.

    Es fundamental que el adulto que sigue la educación del niño tenga un manejo más o menos alto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. En la red hay cientos de páginas dirigidas a niños y adolescentes no sólo de actividades educativas sino también de juegos y entretenimiento. Pero también existe contenido nocivo contra el que hay que luchar. En estos casos no sirve de nada prohibir el uso de determinadas direcciones (basta con intentarlo para que el individuo tenga un interés especial en incumplir la norma impuesta) Entonces ¿qué?; en estas ocasiones -como en otras muchas- es necesario hacerles ver que en Internet lo nocivo existe como también existe en la vida cotidiana, en la calle, etc. pero no por ello tenemos que hacer uso de esa información. Nos debemos poner nosotros como ejemplo que también disponemos a nuestro alcance de gran cantidad de medios nocivos para nuestra salud, tanto física como mental y sin embargo no recurrimos a ellos.

    Por otra parte, debemos tener en cuenta que Internet:

·      Puede crear riesgo de adicción y aislamiento. Debemos estar atentos sobre todo en casos de niños que tienen síntomas de problemas de socialización.
·      Puede poner al alcance de los niños: contenidos nocivos (violencia, drogas, pornografía, etc.) y contenidos inexactos o poco fiables.
·      Puede facilitar el contacto con desconocidos. Hay redes de pederastia que utilizan la red para realizar sus contactos.
·      Supone un riesgo facilitar datos e información personal o privada (nombres, dirección, teléfono, datos de tarjeta de crédito, hábitos de consumo o de comportamiento, etc.). Los chicos deben saber que no deben aportar información de este tipo.
·      Es una plataforma de venta electrónica en la que pueden realizar compras que no deseamos.
·      Con el uso de Internet perdemos nuestra privacidad.
·

Prevención ante un mal uso de Internet
    Esther Pinilla (Doctora en Ciencias económicas) expone una clara relación de consejos prácticos para prevenir un mal uso de Internet por parte de los niños. De tal forma que si no estamos familiarizados con Internet debemos tratar de cumplir dos principios básicos:
 Perder el miedo al ordenador
 Ser humildes y reconocer ante nuestros hijos nuestra ignorancia para que nos ayuden con sus conocimientos y dominio a acercarnos a este mundo. Dejemos que sean ellos quiénes nos enseñen a utilizarlo y a navegar por Internet.
    Una vez estemos familiarizados con el ordenador podemos atender a los siguientes consejos y explicar y concienciar a los hijos:
·      que si en una página web se solicitan datos personales, o datos de comportamiento, no deben facilitarlos o que nos pregunten antes de hacerlo.
·      que no divulguen tampoco esta clase de información a personas que conozcan en la red a través de los chats o fórums.
·      los peligros de citarse con personas que han conocido en la red, ya que existen redes de pederastas que utilizan este medio para reclutamiento de menores. Comentarles que una foto recibida no es ninguna garantía y que pueden mentirles en cuanto a sexo y edad. Si se encuentran en este caso deberán avisarnos, para poder comprobar de quien se trata.
·      que para su navegación es mejor que utilicen una dirección de correo electrónico gratuita del tipo hotmail. Si son bombardeados por correo basura, mensajes ofensivos o intimidadores, podrán cambiarla sin ningún perjuicio para la familia.
·      tener instalados programas de filtraje de contenidos o utilizar la herramienta de desactivación de páginas inadecuadas del navegador (si el que utilizamos lo tiene incorporado). De todas formas, debemos tener en cuenta que a menudo son poco fiables ya que se basan en palabras claves inglesas y no interpretan las palabras españolas ni las imágenes).
·      explicarles la utilidad de los sistemas de filtraje. Convencerles que no se trata de invadir su intimidad, ni de ejercer una labor de censura sino de una protección ante la cantidad de casos ocurridos: violaciones, asesinatos etc.
·      Insistirles en que la Red es una fuente inagotable de conocimiento, una buena herramienta para ayudarles en sus estudios y que su buen uso es algo que nos beneficia a todos. Pero que deben vigilar porque les expone a peligros.
·      si crean páginas web, que vigilen el contenido, fotos, e información personal insertada en la misma.

Medios a utilizar por los adultos para asegurar un buen uso de Internet
    Sabemos que existen filtros que nos pueden ayudar a controlar el acceso a determinadas páginas y direcciones pero no siempre son efectivos. Dos de los web sobre filtros más conocidos son www.safesurf.com y www.netnanny.com. Algunos web son una guía para los padres, por ejemplo la web www.familyguidebook.com que clasifica las páginas a través de los colores del semáforo. También en la dirección www.cyberangels.org se puede encontrar abundante información sobre la seguridad de los niños en Internet y el papel que deben jugar padres y profesores.

    Y además existen algunos programas especialmente diseñados para ayudar a los padres a bloquear y controlar el contenido de los sitios en Internet para los niños. Estos programas pueden tener alguna o varias de las siguientes funciones:
          Bloquean el acceso a sitios para adultos.
          Clasifican los sitios basados en contenido para adultos (pornografía, violencia, intolerancia racial, extremistas militares, apuestas, cultura de la droga, satanismo…).
          Establecen tiempos de control para usuarios individuales (por ejemplo, bloquean el uso del Internet después de cierta hora o durante horas específicas designadas a "hacer la tarea").
          "Graban" las actividades de los usuarios que han navegado la Red, permitiendo así a los padres controlar las actividades de sus hijos en Internet.



Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

viernes, 8 de noviembre de 2013

El problema de las matemáticas


Las Matemáticas, como materia a estudiar en la escuela, han sido siempre vista como una pesada carga ¿Qué significan las matemáticas? ¿Qué aportan? ¿A qué se considera como “adecuada construcción de los conocimientos matemáticos? ¿Qué objetivos podemos asignar a los aprendizajes de las matemáticas? ¿Cuál es la finalidad de la enseñanza?


Es momento en este artículo, de analizar cuáles son los fundamentos de un adecuado programa de enseñanza de las matemáticas teniendo en cuenta las grandes dificultades que entrañan para muchos niños (no hay que olvidar las estadísticas de los resultados académicos) y la importancia que el actual Sistema Educativo le otorga a las Matemáticas como materia fundamental junto a la Lengua.

El artículo pretende dar a conocer, de forma básica, los principios de un programa de enseñanza de las Matemáticas basados en el hecho de que cuanta más información tenga la familia más podrá colaborar en el proceso educativo de los hijos. Por tanto, no se trata de que las familias apliquen un programa de enseñanza ni sustituyan a los maestros, más bien que colaboren estrechamente con la escuela conociendo mejor la actuación docente.

La estructura de este artículo se basa en analizar el significado de las matemáticas como materia de conocimiento y su aportación a la formación de la persona. Después intentamos explicar cuál es el proceso que sigue el individuo en la construcción del conocimiento matemático para terminar enumerando los objetivos, fases por las que pasa, finalidad y principios que debe contar un adecuado programa de enseñanza de las matemáticas.

En primer lugar debemos saber que las Matemáticas son un conjunto de conocimientos en evolución con la necesidad de resolver problemas prácticos. Su evolución no sólo se ha producido por acumulación de conocimientos o de campos de aplicación. Los propios conjuntos matemáticos han ido modificando su significado con el transcurso del tiempo, ampliándolo, precisándolo o revisándolo.

Como disciplina científica, las matemáticas tienen una Estructura Interna que relaciona y organiza sus diferentes partes, en la que destaca una componente vertical, la que fundamenta unos conceptos en otros, que impone una determinada secuencia temporal en el aprendizaje. El carácter distintivo del conocimiento matemático proviene de su gran poder como instrumento de comunicación conciso y sin ambigüedades. Por otro lado, existe una gran relación entre las diferentes partes del edificio matemático de tal modo que diversas estrategias o procedimientos generales pueden utilizarse en campos distintos y con propósitos diferentes.

La aportación de las matemáticas a la formación integral de la persona consiste en el desarrollo de la capacidad de pensamiento y de reflexión lógica y en la adquisición de un conjunto de instrumentos para explorar la realidad, representarla, explicarla y predecirla, en suma, para actuar en y sobre ella. De forma más detallada veamos en qué consiste esta aportación:
·      Enriquecen y ayudan a utilizar un lenguaje más concreto y conciso y progresivamente más abstracto.
·      Son un poderoso instrumento de comunicación mediante el cual es posible representar, explicar y predecir la realidad de forma rigurosa, precisa y sin ambigüedades.
·      Desarrollan el razonamiento lógico y matemático, la sensibilidad estética y la creatividad, proporcionan y desencadenan procesos que permiten desarrollar capacidades de carácter general, el razonamiento deductivo e inductivo.
·      Educan la percepción espacial, y estimulan la creatividad al usar y combinar conceptos conocidos para generar otros.
·      Proporcionan o desencadenan procesos que permiten desarrollar capacidades de carácter general, ayudando a comprender y solucionar problemas cuantitativos.
·      Potenciar la memorización comprensiva y la interiorización de procedimientos y técnicas matemáticas no por la repetición, sino por la comprensión significativa.
·      Proporciona herramientas de aplicación a situaciones no sólo escolares, sino también extraescolares.

De manera más sintética podemos decir que el área de Matemáticas desempeña una labor fundamental en el tratamiento educativo en las primeras etapas educativas porque se entiende que su contribución es decisiva para potenciar en el individuo las siguientes capacidades:
·      Perseverancia, orden y rigor en el pensamiento.
·      Exploración activa de lo que le rodea.
·      Búsqueda de estrategias propias de resolución de problemas.
·      Sensibilidad estética.ð Capacidad de análisis, reflexión, conceptualización.
·      Procesos de autonomía.
·      Imaginación, creatividad, fantasía.
·      Curiosidad e interés por lo que le rodea.
·
Por último, en relación con la aportación de las Matemáticas, cabría apuntar el valor funcional que poseen como conjunto de procedimientos:

- Para resolver problemas en muy diferentes campos.
- Para poner de relieve aspectos y relaciones de la realidad no directamente observables.
- Para permitir anticipar y predecir hechos, situaciones o resultados antes de que se produzcan o se observen empíricamente.

Por todo lo anterior está justificada una adecuada construcción del conocimiento matemático basada en un correcto programa de aprendizaje de las matemáticas fundamentado en unos objetivos, fases, principios, etc. que más adelante veremos. Pero ahora es momento para plantearnos una serie de preguntas de interés cuyas respuestas nos pueden ayudar a entender mejor los periodos por los que pasa todo niño en su conocimiento matemático. ¿Cómo construye un niño la matemática?, ¿de qué forma se inicia en el mundo de los números? Para responder a estas preguntas, PIAGET (dentro del marco de la psicología cognitiva) considera que el desarrollo de la inteligencia de los niños es una adaptación del individuo al mundo que lo rodea. Nos viene a decir que el proceso comienza con una forma de pensar (estructura) propia de un nivel de desarrollo madurativo. Después debemos saber que algunos cambios externos crean conflicto y desequilibrio. El niño (como toda persona) intenta compensar esa confusión y resuelve el conflicto mediante su propia actividad intelectual. Y ¿saben?, de todo esto resulta una forma distinta de pensar y estructurar las cosas, en definitiva, un nuevo estado de equilibrio.

Todos sabemos que la inteligencia se desarrolla a través de un proceso de maduración y aprendizaje. De acuerdo con Piaget, la inteligencia se desarrolla en cada persona a través de determinados estadios que son parte de un proceso continuo, en el cual una característica del pensamiento infantil se cambia gradualmente en un tiempo determinado y se integra en formas mejores de pensamiento. No es momento de recordar los distintos estadios psicoevolutivos por los que según PIAGET pasa el individuo; tan solo citamos el estadio sensoriomotor (de 0 a 2 años), el periodo preoperacional (de 2 a 7 años), el periodo operacional concreto (de 7 a 11-12 años) y el estadio de operaciones formales (de 11-12 a 14-15 años).

De todo lo anterior y según los principios en que se basa todo programa de enseñanza de las matemáticas, hay que saber que el proceso de construcción del conocimiento matemático debe estar fundamentado en la actividad real de los niños, para lo cual es imprescindible conocer, en cada edad, su manera característica de razonamiento y los tipos de tareas que los individuos pueden hacer. De ahí la necesaria preparación en psicología evolutiva del docente. Siguiendo los distintos estadios de desarrollo cognitivo planteados anteriormente y sabiendo que las edades cronológicas son orientativas, pues es el orden de sucesión de estadios lo que permanece invariante, podemos afirmar lo siguiente:
En el estadio temprano de operaciones concretas (7 a 9 años), los niños son capaces de trabajar con operaciones simples sobre elementos concretos. Ambos, elementos y operaciones, deben estar relacionados con objetos físicos y con operaciones realizables experimentalmente.

Por ejemplo, en este nivel las cuatro operaciones de la aritmética elemental son significativas cuando se las utiliza por separado con números pequeños dentro de la experiencia del niño. Los niños no tienen aún capacidad para construir un sistema matemático en cuanto tal, pero ya comienzan a preparar sus cimientos en forma de estructuras elementales concretas.  
El estadio final de operaciones concretas (10 a 12 años) se caracteriza por la capacidad del niño para trabajar con cierto número de operaciones en secuencia si los números con pequeños, y con números grandes si forman parte de operaciones simples. En conclusión, el niño comienza a desarrollar sistemas matemáticos simples y representa un nivel de desarrollo en el que ya puede comenzar a usar las matemáticas como tales. Empieza a desarrollar una estructura concreta de experiencias que puede ir construyéndose año tras año para formar un sistema lógico concreto.

En el estadio de generalización concreta (13 a 15 años), los niños pueden usar un cierto número de operaciones, no asequibles físicamente. Pueden utilizar elementos generalizados (cifras grandes y letras en sustitución de números) Así, el chico es capaz de desarrollar una estructura matemática compleja en la medida en que tenga un fundamento concreto.

Por último, en el estadio de operaciones formales (16 años en adelante), el alumno no tiene necesidad de relacionar elementos, operaciones o la combinación de ellos con modelos análogos físicos, y puede tomar como realidad un sistema abstracto bien determinado con sus definiciones, relaciones y reglas. Se enfrenta con variables en cuanto tales, porque puede evitar sacar la conclusión final hasta haber considerado las diversas posibilidades. El niño está preparado para trabajar con el sistema formal abstracto que, para el matemático, constituye la esencia de las matemáticas.

Los PRINCIPALES OBJETIVOS que se persiguen en la ENSEÑANZA DE LAS MATEMÁTICAS se concretan en dos:
1. Desarrollar la capacidad de los escolares para la realización de las operaciones aritméticas y el uso inteligente de los números.
2. Desarrollar la aptitud para aplicar eficazmente los conocimientos aritméticos en situaciones de la vida real (lo que llamamos en educación contenidos funcionales).

Estos dos objetivos se traducen en dos fases claramente diferenciadas en todo programa de enseñanza de aritmética:      
 La fase puramente matemática: donde el maestro se plantea objetivos como la comprensión inicial del número y de las relaciones del sistema numeral; el conocimiento de los hechos numéricos básicos de las cuatro operaciones fundamentales y de sus relaciones; comprensión del significado de las diferentes operaciones; destreza en cálculo, etc.

 La fase social con objetivos como alcanzar destreza en el uso de medidas y artificios de medida; aptitud para leer e interpretar datos cuantitativos en tablas, cartas, gráficos, mapas, etc.

En casa deben saber que en función del nivel educativo en que se encuentre el niño, estará en una fase o en otra y por tanto podrá presentar unos problemas u otros porque estos problemas están asociados al tipo de actividad que se pretende. Por ejemplo, un niño puede saber calcular muy bien en la operación que sea (fase matemática) y sin embargo presentar dificultades para la resolución de problemas relacionados con la vida cotidiana (fase social).

Por tanto, la enseñanza y el aprendizaje de las Matemáticas se caracteriza porque ha de tener como FINALIDAD:
·      el establecimiento de destrezas cognitivas de carácter general, que puedan ser utilizadas en casos particulares.
·      su aplicación funcional, facilitando que los alumnos apliquen los conocimientos matemáticos fuera del ámbito escolar.
·      su valor instrumental, creciente a medida que el alumno progresa hacia tramos superiores de la educación.

Para una información más completa, los padres deben conocer los principios fundamentales de la enseñanza de las matemáticas que son el comienzo para alcanzar los objetivos propuestos a través de las fases enumeradas. Estos principios son los siguientes:
1. El programa será funcional, previendo la aplicación de las destrezas matemáticas en una amplia gama de situaciones sociales de tal forma que despierte en los niños un genuino interés por la materia y el deseo de dominar las operaciones numéricas.
2. El significado matemático de las operaciones deberá ser claro para los niños, de modo que éstos lleguen a comprender los procesos mecánicos que han de dominar y se esfuercen en ello.
3. El descubrimiento por el niño de hecho, significados, generalizaciones y relaciones a través de un proceso empírico que implica primero la manipulación de objetos concretos, después el análisis de las distintas fases de las operaciones, visualmente representadas en diagramas e ilustraciones de toda índole y, finalmente, el estudio de los procedimientos abstractos, tal como vienen explicados en los textos, conduce a la comprensión de las operaciones y, por consiguiente, facilita su retención.
4. El aprendizaje aritmético es un proceso de crecimiento gradual que requiere adecuada dirección y guía. Cada etapa del aprendizaje debe ir precedida por la aplicación de pruebas para determinar la preparación del niño para el nuevo trabajo. La organización y graduación del programa tendrá en cuenta diferencias de ritmo entre los individuos.
5. El diagnóstico es un elemento esencial en la enseñanza de la aritmética y su aplicación continua en el curso del aprendizaje, permitirá al maestro descubrir y corregir, en el momento oportuno, las dificultades de los alumnos.
6. Debe darse al niño la oportunidad de enriquecer y ampliar significados mediante actividades interesantes, vitales, realistas y variadas. La práctica sistemática de las operaciones aritméticas es necesaria para asegurar la eficiencia operativa, pero este entrenamiento debe ir precedido de la comprensión de los pasos del proceso y del significado de la operación.


Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

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