domingo, 9 de enero de 2011

Expertos demandan más incidencia de la familia en proceso educativo

La crisis en la educación. El clima educativo en el hogar puede explicar entre el 60% y 70% del rendimiento escolar
Mayoría de repetidores proviene de sectores menos favorecidos
En medio de una crisis educativa reconocida hasta por el propio presidente José Mujica, docentes y expertos aseguran que aún falta analizar la ausencia de los padres en la adquisición de conocimientos.

El consejero de Educación Primaria Héctor Florit dijo a El País que en algunas escuelas de contexto crítico los rendimientos de los alumnos son similares a los que presentan los de zonas con un mejor desempeño socioeconómico.

La diferencia radica en que en esos barrios pobres se produce una presencia más cercana de los padres al proceso educativo. No obstante, la mayoría de los centros educativos de contexto crítico muestran una "situación alineada" con el ámbito social y económico en que se encuentran, reconoció.

"Está comprobado que el clima educativo del hogar tiene una incidencia relevante y que explica entre el 60% y 70% de la variación de los resultados", advirtió el jerarca.
El profesor de Secundaria y dirigente de la Federación Nacional de Profesores (Fenapes), Pablo Macedo, reclamó que los padres asuman una "participación en serio" del proceso educativo de sus hijos.

"Si la sociedad no asume que la educación es algo de todos, tiene un problema grave. Terminan viendo a las instituciones educativas como una guardería a tiempo parcial, al tiempo que desde distintos niveles sociales y políticas perciben como que tienen que resolver los problemas que no solucionan las familias", afirmó el profesor.
El experto en Educación Ramón Rojas, licenciado de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Universidad de Sao Paulo, señaló que en la sociedad actual se produce la "tercerización" de los problemas familiares y que se toma a la educación como una salida para muchos de ellos.

Para Rojas la presencia de los padres siguiendo el proceso formativo de sus hijos "es lo que crea el hábito de estudio y de dedicación de tiempo específico a determinadas tareas. Simplemente con darle ánimo se hace mucho más por el estudiante que dejándolo solo estudiando, porque el chico termina prendiendo la televisión".

Los resultados de las pruebas PISA, dados a conocer en los primeros días de diciembre, dejaron ver que Uruguay ocupa el cuarto lugar entre los países con mayor nivel de repetición entre los estudiantes de 15 años. La gran mayoría de los repetidores pertenece a los sectores menos pudientes de la sociedad.

"El gran dilema del sistema educativo público es cómo evitar que los condicionamientos socioeconómicos familiares no sean determinantes y que la desigualdad educativa sea una consecuencia del origen sociocultural de los alumnos", señaló el consejero Florit.
Según cifras surgidas de la Encuesta Nacional de Hogares, en 2006 un 12,1% de los 262.246 adolescentes registrados eran desertores del sistema educativo tradicional.
Los expertos consultados señalaron que la presencia de las familias en el seguimiento educativo es decisivo para que los estudiantes permanezcan en el sistema educativo.

"La expectativa de la familia genera un incentivo que hace que el niño valora aquello a lo que los padres asignan valor. Los gurises dicen `te traje tal nota`. La actitud favorable del niño está vinculada al grado de valoración de los padres al proceso educativo", dijo Florit.
El profesor Macedo entiende que en los fracasos escolares hay responsabilidad de las macro estructuras del sistema pero que la contraparte es la familia.

"Los chicos pasan entre tres y cuatro horas con los docentes, la mayor parte del día están en un tiempo que es responsabilidad de la organización familiar", señaló.

Desde el gobierno de la educación se admite "una especie de anomia en lo que son los vínculos entre las instituciones educativas y las familias, fundamentalmente las más pobres. Revertir las herencias complicadas sólo es posible con una escolarización oportuna y eficaz", según afirmó Florit.

Rojas y Macedo coincidieron en que en las últimas décadas se produjo una transformación en la estructura de las familias uruguayas que modificó la relación entre padres e hijos que se termina reflejando en el proceso educativo.

"Hasta hace 30 o 40 años la mayor parte de la población vivía en el mismo barrio que se crió y en el que habitaban los abuelos de los niños. Antes a la vuelta de la escuela estaban los padres, cosa que ahora no sucede y los abuelos viven lejos de sus nietos o no están disponibles. Eso genera una fragmentación de difícil solución", mencionó Rojas.

"Como sociedad no hemos sabido procesar los cambios de las familias, cada vez hay más madres que trabajan. Los que están más acompañados por sus familias tienen posibilidades más elevadas de tener éxito. Por el contrario, los que están más solos tienen más chances de salirse del sistema educativo", apuntó Macedo.


Autor
Pablo Melgar
Fuente
http://www.elpais.com.uy/

1 comentario:

Gustavo Maldonado dijo...

Creo que los condicionamientos socioeconómicos en combinación con la poca atención de los padres con sus hijos en edad escolar, son la fórmula exacta para que los procesos de aprendizajes propuestos por cualquier sistema sean en su mayoría, un fracaso.

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