martes, 3 de abril de 2012

Niños que hacen ejercicio son mejores estudiantes

La aparición de la televisión trajo consigo nuevos hábitos, los seres humanos no estamos preparados para algunos de ellos. Las nuevas tecnologías, principalmente el ordenador, agregó su cuota, al problema del sedentarismo ¿Afecta esto al rendimiento escolar? ¿Qué podemos hacer al respecto?




Un estudio holandés afirma que el buen desempeño escolar depende de la práctica continua de actividad física, la cual también ayuda a combatir el sedentarismo y la obesidad.

Cuando un niño hace ejercicio, su organismo secreta hormonas que favorecen la interconexión entre las neuronas (es decir, hay más sinapsis), lo que se traduce en una mayor capacidad de aprendizaje. De esta forma, asimila mejor la información que le llega del entorno.

La fisiatra Doris Valencia, docente de la Universidad Nacional y experta en neurodesarrollo, explica que “el ejercicio útil es aquel que involucra funciones cerebrales como concentración y memoria”, por ejemplo, fijarse la meta de hacer una cesta en baloncesto o en las escondidas saber dónde está el otro jugador.
Cuando el cerebro está más abierto al aprendizaje, el rendimiento escolar es óptimo.
En este sentido, el ejercicio rutinario contribuiría a que un niño tenga buenas calificaciones, como lo afirmaron científicos holandeses luego de hacer una revisión de estudios previos que relacionaban la actividad física con el buen desempeño en el colegio.

Los investigadores analizaron 14 estudios, que involucraron unos 12.000 pequeños.
En un artículo publicado en Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, los expertos aseguran que el ejercicio hace que llegue mayor flujo de sangre y oxígeno al cerebro; conduce al aumento de hormonas como las endorfinas y la norepinefrina (lo que redunda en una disminución de los niveles de estrés y mejora el estado de ánimo), y favorece la conexión neuronal. Todo esto se relacionaría con mejores funciones cognitivas.

Practicar de forma regular actividades deportivas, dicen los científicos, incluso puede mejorar el comportamiento de los estudiantes en el salón de clases.
“Los niños que aprenden a participar en actividades deportivas también aprenden a obedecer reglas. Esto podría significar que son más disciplinados y más capaces de concentrarse mejor durante las lecciones”, afirma Amika Singh, una de las investigadoras.

“Cuando hablamos de actividad física hay que aclarar que no se trata de correr por correr; es importante la competencia sana.

Es clave que en el entorno escolar haya cosas básicas que les permitan subir, bajar, trepar, alcanzar”, recalca Valencia. En esto concuerda la psicóloga Irene Rodríguez, magíster en educación. Según ella, la arquitectura escolar se ha ido modificando con escaleras, rodaderos y obstáculos para que niños y jóvenes tengan que moverse y evitar el sedentarismo.

MÍNIMO 60 MINUTOS DIARIOS DE ACTIVIDAD FÍSICA
Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC), una de las mejores maneras para incentivar la actividad física en los niños es que los padres sean el ejemplo y lleven una vida activa y saludable.

Recomienda hacer de la actividad física una parte de la rutina diaria de la familia y llevar a los hijos a lugares donde pueden ser activos, como parques, canchas de baloncesto o fútbol.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, incluso, que los niños y adolescentes sanos de 5 a 17 años hagan un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa, particularmente actividad aeróbica como caminar, correr o andar en bicicleta.

También fortalecimiento óseo y muscular con ejercicios como saltar la cuerda, al menos tres veces por semana.

ACTIVIDADES PARA NIÑOS
Actividad aeróbica moderada para niños: senderismo; andar en patineta, patines o bicicleta; caminar a diario.
Actividad aeróbica vigorosa: juegos activos que implican correr y perseguir; bicicleta; saltar lazo; artes marciales, deportes como baloncesto, natación, tenis o gimnasia.
Fortalecimiento muscular: flexiones de codos (con las rodillas en el suelo), barras, trepar cuerdas o árboles, abdominales y gimnasia.
Fortalecimiento óseo: juegos como golosa, brincar, saltar lazo y deportes como la gimnasia, baloncesto, voleibol y el tenis.
En la etapa escolar: disminuir los juegos de video, de computador y el tiempo de televisión, pues ocasionan pereza física y mental.


Andrea Linares G.

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