sábado, 8 de diciembre de 2012

La participación de los padres de familia en la educación


Existe unanimidad en considerar a la familia y la escuela como socios de un complicado emprendimiento, la formación de las nuevas generaciones. Hay ámbitos donde la familia es el actor principal, y la escuela colabora, pero en otros sucede lo contrario ¿Qué rol desempeña cada institución?



El siguiente texto es la ponencia que la doctora Marcela Chavarría Olarte de la Universidad Panamericana dictó en el Primer Coloquio: la Participación de Padres de Familia en la Educación, organizado por el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe). Es importante rescatar sus reflexiones sobre uno de los puntos imprescindibles en el ámbito educativo: la participación de los padres en la educación. En su conferencia titulada “La familia como agente educativo primario”, la ponente opina sobre la naturaleza educativa de la familia y su función y trascendencia como agente educativo primario.


Reflexionar sobre la naturaleza educativa de la familia y comprender su función y trascendencia como agente educativo primario es una tarea fundamental. En este sentido, es necesario centrarse sobre algunas de las relaciones interpersonales en la familia para darse cuenta que tienen, sin duda, un significado educativo. Ser padre, madre, hermano o esposo implica una intención educativa en la familia; se forma parte del ámbito natural para nacer, crecer y vivir con la dignidad de personas. Asimismo, la familia es la instancia educativa primaria, pues ahí se inicia el proceso de perfeccionamiento de todas las facultades específicamente humanas.


Recordemos que en la familia se distinguen características básicas que la hacen distinta de la relación animal. Hay tres diferencias clave. En primer lugar, la comunicación de afecto y valores entre los integrantes es la relación como individuos que nos identifica y nos personaliza; por lo tanto, la familia humana es un espacio en el que los progenitores le transmitan algo más que la vida biológica a sus hijos, les transmiten afectos, valores, costumbres. La paternidad es una función que se ejerce poniendo en juego la inteligencia y la voluntad, y consistirá, precisamente, en establecer una relación inteligente y libre con los hijos que les ayude a desarrollar sus capacidades.


La segunda diferencia es la convivencia entre padres e hijos, la cual se prolonga por años de manera directa en función de las necesidades racionales de desarrollo de los hijos, y de manera indirecta por toda la vida. La tercera diferencia es que en la familia humana se mantienen tres estratos de relaciones interpersonales, tres generaciones: abuelos, padres e hijos, lo cual entre los animales irracionales no sucede.


La familia es una relación compleja, humana, profunda, distinta, en donde la relación biológica y la procreación no son más que un punto de partida, pero no su esencia. La familia es una comunidad natural duradera, una unidad de vida humana, en la que converge el desarrollo biopsicosocial de varias generaciones en forma interdependiente.


En este sentido, la familia es una estructura social básica de naturaleza educativa, pues su finalidad esencial es perfectiva en estricto respeto de la naturaleza humana, y también porque allí nos educamos todos, es decir, perfeccionamos nuestras capacidades naturales. En el seno familiar recibimos los primeros elementos para nuestro proceso de perfeccionamiento humano, actualizamos nuestras potencialidades, aprendemos a ser mejor hoy de lo que éramos ayer.


La paternidad es una misión de vida que rebasa un proceso biológico, es una relación en la que se comunican costumbres, ideas, cualidades, defectos y valores. Esto lleva a definir, entonces, que el significado esencial de la paternidad es estrictamente educativo.


Por otro lado, la relación entre hermanos también es una relación educativa porque brinda la experiencia de compartir ropa y comida y, además, plantea la posibilidad de discusiones, reconciliaciones y el perdón, lo que prepara para resolver los conflictos derivados de la convivencia social.


La familia, ámbito de responsabilidad educativa Existen consejos de participación social en donde se propicia la participación de los padres. Sin embargo, aún no se comprende cabalmente, incluso en el ámbito legislativo e institucional, que el papel de los padres en la educación no es de colaboradores de la escuela. La labor de los padres en la educación es el de ser los principales educadores de sus hijos, por lo tanto, cuando se habla de educación de los padres en la escuela o de vinculación familia-escuela, más que hablar de los padres como colaboradores, se tendría que hablar de la escuela como colaboradora de los padres o, por lo menos, de un binomio real de colaboraciones escuela-familia.


La familia tiene áreas de responsabilidades específicas que forman parte de la educación integral y sin las cuales una persona no funciona adecuadamente en la sociedad; por ejemplo, la educación de los afectos. Un profesor de educación básica puede educar en el ámbito del respeto, pero si el niño no es respetado en su ambiente familiar, entonces nunca entenderá realmente dicho valor. Una profesora puede tratar de educar sobre la honestidad, y tal vez el niño manifestará conductas aparentemente honestas en el ámbito de la escuela, pues aprende que ahí las cosas funcionan así, pero si en su familia es un valor desconocido, entonces en realidad no se está apropiando genuinamente de él. Se adquiere una doble moral, donde las conductas escolares son para la escuela y las conductas familiares para la familia, mientras que en la vida real, en la sociedad, todo es relativo. Entonces la educación de los afectos, que aterriza en la formación moral y en la formación cívica, y que éstas a su vez incluyen la formación de hábitos y actitudes de conducta, es fundamentalmente un área de responsabilidad de los padres, y los profesores somos sus colaboradores.


La formación intelectual es una responsabilidad prioritaria de la escuela, y ahí los padres son nuestros colaboradores. Existen áreas de responsabilidad que se comparten de una manera más equilibrada, pero hay otras en las cuales cada ámbito tiene que hacer su parte. Entonces, culturalmente la familia tiene áreas de responsabilidad especiales, y al hablar de vinculación familia-escuela es necesario respetar el papel prioritario de los padres como primeros y principales educadores.


El reto de los educadores consistiría en ser agentes activos en favor de la familia para que ésta cumpla su función. Los maestros y las maestras deben realizar un esfuerzo cotidiano en sus propias familias e impulsar a su vez los esfuerzos en la familia de sus educandos por medio de la orientación.


La misión principal como profesional de la educación es orientar a los padres para que asuman con responsabilidad y eficiencia su función de principales educadores de sus hijos. Así, la vinculación familia-escuela y la participación de los padres en el ámbito escolar deben suceder más en términos de orientación educativa para padres de familia y no tanto que la familia limite su participación a asuntos administrativos, cívicos o de infraestructura.


Si reconocemos a la familia como el agente educativo primario, reconoceremos que trabajar y velar por la familia es hacerlo por nuestra plenitud como personas y como género humano.



Extraído de
La participación de los padres de familia en la educación
La familia como agente educativo primario
Marcela Chavarría Olarte
Alas para la equidad.
Órgano informativo del Consejo Nacional de Fomento Educativo,
Año 4, No. 38, marzo-abril, 2012


No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Busca en mis blogs

Google+