lunes, 4 de febrero de 2013

Necesito ayuda, no consigo que mi hijo o hija lea y escriba por iniciativa propia, ¿qué puedo hacer para motivarle?


Es aceptado que el hábito de lectura es una llave para el logro de éxito escolar, entonces ¿Cómo ayudamos a nuestros hijos a lograrlo? Los siguientes párrafos estimulan nuestra reflexión.



Si en casa se respira un clima de respeto hacia el estudio es más fácil que nuestro hijo o hija se sienta motivado a disfrutar de ese mundo. No podemos insistir en que estudie si, por otro lado, nos oye comentar que “estudiar está muy bien, pero lo realmente útil es trabajar”. Hablar de la finalidad de la educación servirá para que nuestro hijo entienda lo útil que le será tanto para su futuro profesional como para su crecimiento personal.

El primer paso que hemos de seguir es hacerle accesible la lectura y eso requiere buscar y seleccionar lecturas que a él le llamen la atención. Por ello, es muy importante predicar con el ejemplo y hacer que se fascinen por la lectura. No olvidemos que lo que se ve, se tiende a imitar.

La lectura ejercita la inteligencia, la creatividad, la imaginación y la sensibilidad y aumenta la cultura, el conocimiento y el vocabulario y, sin lugar a dudas, mejora el rendimiento.

Debemos facilitar una aproximación progresiva hacia la lectura, ya sea a través de libros impresos, electrónicos o e-books. Y es que, como es bien sabido, conocer mejor algo es “saber y poder apreciarlo”. Cuanto más estudiamos y leemos sobre un tema, mayor es nuestra curiosidad y, por tanto, la atracción sobre él aumenta.

Sería muy útil recabar información del propio profesor sobre las lecturas recomendadas, en relación a la temática que están estudiando en clase para ayudarle a llevar mejor la materia.

Al igual que sucedía en la película de El señor de los Anillos, en la que el anillo dotaba de un poder especial a su poseedor, los libros dotan de un poder extraordinario a quien los leen, de sabiduría y cultura. Existen unas reglas de oro que nos van a ayudar en esta tarea:

1. Predicar con el ejemplo: “Leer mucho y que nuestros hijos e hijas lo vean como algo característico de nuestra familia”.

2. Hacer del libro un “objeto cotidiano” que no sólo forme parte de la decoración de la casa, sino de nuestra propia cultura familiar.

3. Fomentar y animar constantemente hacia la lectura, pero no obligar a ello. Una obligación difícilmente puede llegar a ser un placer.

4. Seleccionar lecturas que sepamos motivarán a nuestros hijos: películas que les hayan gustado, pintores, científicos o autores que les llamen la atención, temas que les fascinen (astronomía, el mar, misterios), deportistas, entre otros.

5. Acostumbrar a regalar libros en días señalados: cumpleaños, día del santo, día de la paz, día del maestro…

6. Visitar ferias de libros antiguos y modernos, librerías, bibliotecas,…

7. Hacerles el carné de las bibliotecas más cercanas.

8. Asistir con nuestros hijos e hijas a actividades de divulgación literaria: clubes de lectura, cuen-
tacuentos, teatros sobre libros, monólogos, visionar películas sobre libros que hayan leído.
9. Comentar alguna lectura en familia. Podría ser útil crear en casa un club de lectura y debatir sobre las lecturas de algún libro.

10. Incluir entre nuestros hábitos: consultar las novedades bibliográficas, enciclopedias…

11. Fomentar cualquier actitud positiva hacia la lectura que parta de nuestro hijo: lectura del periódico, recetas de cocina, revista de coches, motos, acontecimientos extraordinarios, etc.


Extraído de
EL ÉXITO ESCOLAR
¿Cómo pueden contribuir las familias del alumnado?
Santiago Ramírez Fernández
Antonio García Guzmán
Christian Alexis Sánchez Núñez
Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos


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