viernes, 25 de enero de 2013

¡Cuidado con lo que transmitimos!

Los niños no solamente prestan atención a lo que les decimos, son que toman en cuenta nuestras actitudes y comportamiento. Muchas veces caemos en actitudes que son contradictorias ¿Qué efectos pueden causar este tipo de conductas? ¿Qué hacer entonces?


Los padres transmitimos a nuestros hijos e hijas, conscientes o inconscientemente, la forma que tenemos de pensar, sentir y actuar. Los pequeños observan, aprenden e imitan lo que ven hacer y decir a sus padres. Funcionamos como modelos ante nuestros hijos. Hay que tener mucho cuidado con lo que transmitimos, con los mensajes que comunicamos y con las conductas que exhibimos. Los niños siempre están atentos a todo, a veces enseñamos cosas sin darnos cuentas: hablamos delante de ellos y manifestamos, por ejemplo, formas de pensar que no ayudan a que los niños tengan un respeto y valoren la figura del profesor, del mismo modo, a veces acompañamos estas palabras de sentimientos de repulsa delante de los ojos de los niños, incluso, en ocasiones, observan las malas formas con las que nos dirigimos y nos comportamos directamente en el centro.

También tenemos que tener cuidado con las actitudes y el valor que le damos a o relacionado con el estudio y la enseñanza. Si no mostramos a nuestros hijos interés por lo que hacen en la escuela, si no apreciamos los progresos y logros que consiguen, si transmitimos el valor que la educación tiene para la persona todas sus facetas y le damos mayor importancia a conseguir dinero y rápido, a tener un cuerpo perfecto, a la fama, etc.; entenderán que la formación y la cultura no se encuentra entre lo que debe ser prioritario en la vida.

Si por el contrario mandamos mensajes positivos a nuestros hijos a través la palabra y de nuestro comportamiento (mostrando optimismo y confianza en su capacidad y valía, expresando afecto y valorando sus esfuerzos, manifestando nuestro reconocimiento por la labor del profesorado, exhibiendo conductas amables y de colaboración con ellos, etc.) contribuiremos a la construcción de una autoestima positiva en el niño, al establecimiento de buenas relaciones en el centro y a que generen ideas y concepciones favorables sobre el hecho de aprender

Este texto que exponemos a continuación resume muy bien lo que queremos transmitir.

 Los niños y niñas practican lo que aprenden                                       
 Si un niño vive con críticas, aprende a condenar.                               
 Si un niño vive con hostilidad, aprende la violencia.                          
 Si un niño vive con el ridículo, aprende a ser tímido.
 Si un niño vive con vergüenza, aprende a ser culpable.                      
 Si un niño vive con palabras de aliento, aprende a tener confianza.  
 Si un niño vive con elogios, aprende a apreciar.                                 
 Si un niño vive con equidad, aprende la justicia.                                
 Si un niño vive con seguridad, aprende a tener fe.                              
Si un niño vive con aprobación, aprende a quererse a sí mismo.        
 Si un niño vive con aceptación y amistad, aprende a amar al mundo.     
(Tomado del libro “Zig Zigar, criar a los niños en un mundo negativo”)



 
Extraído de
EL ÉXITO ESCOLAR
¿Cómo pueden contribuir las familias del alumnado?
Santiago Ramírez Fernández
Antonio García Guzmán
Christian Alexis Sánchez Núñez
Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos


2 comentarios:

EDWIN M. BARZOLA CARHUANCHO dijo...

Interesante la propuesta de currículo del hogar, es una herramienta para formar desde el hogar a los hijos

EDWIN M. BARZOLA CARHUANCHO dijo...

Saludos:
Me gustaría compartir con los padres de familia de mi centro educativo los aportes de Currículum del Hogar.
Un abrazo a todos

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